jueves, febrero 04, 2016

Tiempo para sanar

El tiempo no cura las heridas emocionales, uno debe hacer uso del tiempo para curarlas, Y por más que querramos soluciones rápidas y nos salteemos procesos, eso no significará que estemos curados y que ya hayamos superado una pérdida o una crisis. 
Ahora que estoy atravesando un tiempo muerto en mi noviazgo, hablando con mi novia tuvimos que reconocer que las dos nos apresuramos hace dos años a iniciar la relación sin habernos sanado previamente de las heridas que nos habían dejado nuestras respectivas relaciones previas. Entonces, los resquemores, desconfianzas, miedos e inseguridades quedan dando vueltas y meten la cuchara haciéndonos tener reacciones que se cobran por víctima a quien no tiene la culpa. 
Esta pausa que iniciamos hace dos semanas en pos de recuperar la amistad que teníamos de antes para ver si podemos encausarnos me está generando incertidumbres y ansiedad, porque yo no he modificado mis sentimientos por mi novia, pero ella sí ha cambiado lo que siente por mí. Entonces nos coloca en una situación despareja y complicada. Soy consciente de que no he sido una persona fácil de sobrellevar desde hace poco más de un año. Llámese crisis, llámense miedos e inseguridades, lo cierto es que he sido agresiva, juzgadora y absorbente. La paciencia tiene un lìmite, y la de mi novia se terminó. Pero todavía nos une un afecto que va más allá de la relación de pareja. Y las dos sabemos que si logramos salvar ese afecto quizás exista la posiblidad de recuperar lo demás. 
Por el momento ella dice que no quiere saber nada de relaciones con nadie por un tiempo, que necesita resolver las cosas que no resolvió cuando se separó y que erradamente pensó que con una relación nueva iba a poder resolverlas. Por mi lado, me duele este cambio de estatus y me duele el triple porque además se me suma el hecho de que estoy atravesando el duelo por mi papá. Pero hoy, después de una charla por ICQ, me di cuenta de que yo también necesito la pausa, la distancia y el espacio. Me di cuenta que necesito volver a estar segura de mí misma para poder estar segura con los demás y necesito recuperar mi autoestima para poder amar a alguien más.
Algo que le dejé en claro en lo que hoy hablamos es que si el tiempo pasa y yo me siento incómoda o lastimada con la situación, voy a hacérselo saber porque lamentablemente no puedo volver a verla como amiga de un día para el otro. Acordamos ser sinceras al respecto, y ella me dejó en claro que si pasa cierto tiempo y siente que no podemos volver a estar juntas me lo dejará saber. Por mi parte, lo que me queda es centrarme en mis cosas y dejar de obsesionarme con posibles escenarios futuros. Pero por sobre todas las cosas, necesito aprovechar el tiempo para curarme, para elaborar todo lo que quedé inconcluso y todavía me lastima, y poder purgar todo lo negativo. No es fácil, pero es necesario.

miércoles, febrero 03, 2016

Pérdidas, dolor y decisiones

Ayer hizo dos semanas que falleció mi papá después de tres meses de que estuviéramos yendo y viniendo del sanatorio. Durante estas dos semanas he tenido que darle la noticia a familiares, amigos y demás conocidos. Cada vez que lo digo siento como si no fuera yo quien suelta las palabras o como si se tratase de la realidad de otra persona y no la mía. Desde la psicología se dice que es una parte normal del proceso del duelo la etapa de no poder creer lo acontecido. Yo la estoy transitando ahora, en realidad el no creerlo se turna con el choque violento de la realidad de que él ya no está, con la tristeza profunda que me genera su ausencia y el peso de todas las responsabilidades sobre mis hombros. 

El lunes hizo una semana que me explotó una de las minas del campo minado llamado noviazgo, y con mi novia en este momento estamos atravezando una especia de hiatus o pausa, dónde queremos recuperar lo que fuimos perdiendo y desgastando con el tiempo: nuestra amistad y compañerismo. Por lo tanto somos y no somos novias y no sabemos que será de nuestra relación. Es una situación de mierda ese limbo en el que estamos  porque la que más necesita de eso es ella y no  yo. Lamentablemente no tengo una perilla con la cual apagar mis sentimientos de pareja hacia ella y seguir como si nada, pero al mismo tiempo sé que si tomo distancia de verdad se va todo al caño. Quizás lo que más me duele de toda esta situación es el momento en el que se da o más bien el momento que la otra parte eligió para plantear la crisis. Porque si ya no tenía suficiente con el duelo de mi papá, se le suma además esa incertidumbre y ansiedad de que mi noviazgo quizás nunca vuelva a ser un noviazgo. 

En el medio de todo esto están el negocio, la facultad, los perros y mi mamá. Y tengo que mantenerme fuerte por todos ellos. El negocio en estos momentos es mi único ingreso económico y tendrá que serlo por un tiempo porque es la única alternativa que me queda en lo que termino la carrera. La facultad no se toca porque luché mucho para llegar a dónde llegué con la carrera como para abandonar a mitad de camino. Las chances que te da la vida no se desperdician. Los perros y mi mamá dependen de mí y no puedo bajar los brazos porque ellos no tienen la culpa de mis cargas: ellos también a su manera tienen que sobrellevar la pérdida de mi papá. Ya tienen suficiente. 

Soy consciente de que no puedo quedarme tirada solo pensando en el dolor que conlleva elaborar el duelo de mi papá y tengo que seguir adelante. Por eso trato de no quedarme quieta por mucho tiempo ya sea física o mentalmente. Necesito estar ocupada, resolviendo problemas y cuestiones, haciendo cosas. Y ante todo recordarlo con el afecto y amor que siempre le tuve a pesar de nuestras grandes diferencias. Por lo tanto, ya comencé con la limpieza de la casa y de a poco veré de arrancar con los tan porstergados arreglos.

Con respecto a mi relación, he decidido pulir las aristas que en parte ocasionaron esta crisis. Aflojar con mi mal genio, con mis críticas poco constructivas y mi estado de negatividad. Pero solo eso, porque una relación se hace de a dos y no pienso colgarme la mochila que no me corresponde. Admito que no me resulta fácil esta situación de no saber que va a pasar, o de estar a expensas de que la otra parte decida que pasé el examen y que podemos ser pareja nuevamente. Realmente no sé si es algo tan saludable, pero por el momento acepto el desafío por la parte que me toca, el tiempo dará el veredicto final. 

En el negocio de a poco voy a ir implementando los cambios necesarios para levantar las ventas y en la facultad ya me hice un plan de cursado que incluye no rendir nada este año y recursar el año que viene las dos materias que me vienen dando dolores de cabeza desde primer año. Los perros ya se están acostumbrando a la nueva rutina y mi mamá mañana arranca con terapia. 

Yo por mi parte necesitaría unas vacaciones pero por ahora es imposible. Solo me queda juntar mucha fuerza, seguir adelante y que sea lo que el destino quiera.

jueves, septiembre 24, 2015

De la crisis a la creación

Aquellos que me conocen íntimamente saben que soy una persona muy insegura, principalmente en lo que respecta a mi autoestima y logros personales. Arrastro bastantes frustraciones y un área mayormente afectada es la creativa que incluye tanto la parte artística: dibujo, pintura, diseño, como la escritura. Sin embargo, esta última no está tan vapuleada como la primera. 

Toda mi vida tuve inclinación para el dibujo, de chica copiaba muy bien y aun lo sigo haciendo y si tenía que ponerme sola me costaba bastante pero lograba sacar algo decente. Cuando terminé la secundaria y se me despertó el interés por los comics, fui a varios talleres de dibujo donde aprendí a mejorar mi estilo y algunas técnicas. Mi gran problema reside en mi falta de dedicación o vagancia, o ambas cosas. A veces me pregunto si realmente tengo imaginación y creatividad, pero luego recuerdo que todos la tenemos, solo hay que entrenarlas y no reprimirlas. 

Cuando me decidí a dejar inconclusa la carrera de diseño gráfico y empezar el traductorado de inglés, corté violentamente con todo lo artístico y creí que era una etapa superada. El año pasado cuando empecé a salir con Vero, todo eso que creía enterrado resurgió. Ella es una persona muy creativa y también inquieta. A diferencia de mí, no se preocupa si las cosas le salen bien o mal de entrada, simplemente prueba, experimenta, juega y en medio de todo eso logra resultados muy copados y geniales. Cuando empezó a estudiar la carrera de cine de animación, a mí se me terminó de revolver eso que tenía reprimido por años y desde ese entonces mi lado creativo y artístico empezó una batalla dentro de mí por querer salir. Pero como sucede a menudo, las cosas no suelen salir por el lado que deben y más cuando encuentran todas las salidas cerradas, entonces comienzan a buscar caminos alternativos. 

Desde que comenzó este año esa lucha a veces se ha convertido en batalla campal, donde siento que no sirvo, que todo lo que hago lo hago mal (siempre hablando en el plano artístico) y yo misma tiro abajo mis propios trabajos. Vero por el contrario, tiene más fe en mí que yo y en cierta medida ha tratado de empujarme para que salga de ese domo de autoflagelación emocional y negativa. Todo esto no se debe solamente al hecho de que tengo esas fuerzas en pugna por salir de mi interior, sino que además estoy haciendo frente a las frustraciones y haciéndome cargo de que si en el pasado no logré concretar ciertos objetivos y sueños, no fue porque el mundo conspiró en mi contra sino porque yo no me ocupé de ponerle garra. Y el hacer consciencia de todo eso genera una mezcla de enojo, impotencia y frustración que se suman a la que ya venía de antes.

Por lo tanto, he tenido varios episodios críticos en los que lamentablemente he involucrado a Vero. Admito que por momentos me he sentido celosa y hasta envidiosa de su talento en vez de sentirme orgullosa y aprender. Quizás eso también es parte de todo el proceso de enojo, desencanto y demás emociones negativas que implosionan adentro mío. 
El último episodio crítico lo tuve este lunes que pasó, después que me agarrara una gran frustración porque un dibujo que pinté con lápices acuarelables no quedó como yo quería. A todo esto, el dibujo que pinté fue fruto de otro ataque de frustración que había tenido un par de semanas atrás, cuando estaba con la cuestión de que soy buena copiando pero no creando, y que ni siquiera sé dibujar de memoria los personajes que he copiado muchas veces. De todo esa explosión nació este dibujo de Elsa de Frozen que hice de memoria en un ataque de querer demostrarle a mi yo negativo que en realidad puedo.

Obviamente no quedé conforme con el resultado porque no me salió como la original, pero contrario a lo que yo pensaba, todos los que la vieron dijeron que estaba muy buena y que tenía mi estilo. Eso me levantó el ánimo y decidí calcarla en una cartulina para pintarla con lápices acuarelables, cosa que jamás había hecho en mi vida. Entonces el domingo pasado me instalé en mi "estudio" en la casa de mi papá y me puse pintar. Uno de mis mayores problemas cuando pinto/dibujo es mi falta de paciencia y que por hacer las cosas a los apurones termino haciendo lío, porque como dice el dicho "las cosas apuradas salen mal". Lo terminé de pintar el lunes, y no quedé conforme para nada con el resultado, porque además de no saber pintar tampoco sé sombrear y no tengo idea alguna del volumen, luz y sombra.

Vero, mi novia, me dijo que para ser la primera vez que pinto con esta técnica no estaba mal. Depende cómo lo mire a veces me parece un horror y otras me parece pasable. El mismo lunes después de terminar este dibujo, agarré una fotocopia que había hecho del mismo dibujo y probé de pintarla con marcadores. Nunca me llevé bien con los marcadores, digamos que nunca me llevé bien con ninguna técnica de pintura. Hace unos meses había estado  practicando pintando con marcadores unos dibujos de unos libros de pintar y lo que no me gustaba era que se notaba mucho el trazo y las líneas y me daba esa sensación de desprolijidad. Vero me había explicado que trabajar con marcador requiere paciencia y práctica, porque hay que pintar línea por línea en el mismo sentido así queda un trazo parejo. Pero como hablarme de paciencia y práctica a mí es como hablarle de paz mundial a un talibán, seguí sin hacer caso. Como puede apreciarse, el dibujo que pinté con marcador no solo parece hecho por una nena de 5 años sino que además esa nena parecía estár poseída por algún demonio. 


Esto me generó más enojo y frustración y derivó en una acalorada discusión con Vero donde me dijo de manera bien directa que estaba cansada de mis berrinches y de que no moviera un dedo para mejorar, y que ella por su parte ya se había cansado de intentar hacerme crecer. De vez en cuando necesito esas cachetadas virtuales para que me hagan aterrizar en la realidad, pero esta vez comprendí al fin que tiene que ser la última porque sé que la voy a terminar hartando de verdad. El mal humor me duró hasta la mitad del martes que cuando noté que cualquier cosa me hacía enojar, me metí en la cama y dormí profundamente durante 3 horas. Me levanté mucho más tranquila y predispuesta a poner en práctica lo que Vero me había explicado y mostrado con algunos videos de youtube sobre cómo pintar con marcadores. A la mañana había sacado fotocopias de algunos dibujos de los libros de pintar para poder practicar.

Elsa y Anna están en papel ilustración brillo de 100 grs y la verdad es una delicia pintar con marcadores en ese papel, porque el trazo se desliza sin problemas y resultado final parece impreso, además al ser satinado no absorbe mucho la tinta y por ende hace durar más los marcadores. Digust de Intensa Mente está en papel chambril opaco de 150 grs. Si bien me gustó el resultado final, acá sí se notan más las líneas de los trazos y no pude mezclar los colores por capa como lo hice con el papel ilustración. 



Al fin estoy entendiendo, tal como Vero me dijo, de que al arte hay que sentirlo y tiene que ser algo que se disfrute. Desde que me puse a jugar y experimentar el martes hasta hoy, estoy descubriendo nuevas maneras de conseguir los tonos que quiero  y voy probando diferentes soportes para ver con cual me siento más cómoda o se adecúa a lo que busco. Practicar con los libros de pintar es cómodo porque me focalizo solo en el color y no tengo que pensar en dibujar algo para probar cada técnica. 

Ahora estoy tranquila, pero me cansé de que los brotes de creatividad surjan de crisis violentas, porque no es ameno para mí ni para quienes me rodean. Seguiré experimentando, a ver si de tanto  pintar me inspiro para dibujar también. 

Vero, amor, sé que te hice enojar y te pido perdón, pero realmente quiero agradecerte el que con  muho esfuerzo y paciencia hagas de mí una persona mejor cada día.

martes, julio 07, 2015

Lupa con luz

Desde hace un tiempo largo ya que quería una lupa con vincha para poder leer y hacer trabajos manuales de precisión sin forzar la vista. Pero bueno, pasó el tiempo, me olvidé y surgieron otras prioridades.

Hace unas tres semanas atrás más o menos, fue a mi negocio uno de los vendedores mayoristas habitué y me muestra un catálogo de lupas, microscopios, telecospios y larga vistas de la marca Galileo. Me lo mostró a modo anecdótico y ni bien vi la lupa con vincha le pedí el precio. No tuve que pensarlo demasiado ya que el precio era mayorista así que me convenía totalmente y el plus era que este modelo además incluía luz de led, lo cual es muy cómodo en caso de escasa luz.

Hoy me la trajo y la verdad que llegó justo a tiempo ya que me tengo que poner a estudiar y el libro del cual estoy estudiando tiene la letra muy pequeña y me estaba matando la vista. Además que ahora voy a poder trabajar con mucha más comodidad a la hora de coser o incluso de dibujar pequeños detalles. 






lunes, julio 06, 2015

La mala base

Estoy estudiando traductorado de inglés en el Instituto Olga Cossettini de Rosario. Este es mi tercer año cursando y debo admitir que las materias de segundo año me están costando bastante. ¿A qué se debe? A que hice primer año en el turno vespertino y el nivel académico de dicho turno es muy inferior al nivel que ostentan el turno mañana y tarde. En el 2013 cursé cinco de las siete materias que componen el primer año, regularicé cuatro y quedé irregular en fono. El año pasado cursé las dos materias que me restaban para completar primero, literatura e historia, e hice el intento de cursar tres materias de segundo. De más está decir que el intento fue fallido. La falla se debió a razones diferentes, en el caso de lengua II fue por no tener el nivel requerido ya que tuvimos un nivel muy bajo en primero, y en las otras dos materias se debió a incompetencia de las profesoras. La incompetencia de los docentes es otra característica del turno vespertino. Todavía no sé cual es el criterio tras el cual deciden ofrecer un nivel bajo en el turno al que acuden personas que trabajan y tienen otras responsabilidades o que terminan allí por el escalafón de promedios del examen de ingreso. Me parece a mí que si justamente al turno vespertino van a parar los que más flojo salieron en el ingreso, con más razón deberían elevar el nivel académico para que puedan mejorar, o quizás es la manera más fácil de filtrar gente y que a segundo año llegue la mitad de los que ingresaron originalmente.

En mi caso particular, yo no fui al turno vespertino por bajo promedio sino por decisión personal o cuasi personal, ya que mi promedio de ingreso me habilitaba a poder cursar a la tarde sin problemas. De hecho, originalmente me quería inscribir a la tarde pero cometí el error de escuchar a una amiga que retomó la carrera cuando yo ingresé y me convenció de inscribirme a la noche así podía cursar con ella, además alegó que los cambios de turno en el instituto eran prácticamente imposibles. El tema es que ella, después que terminamos primer año, abandonó nuevamente la carrera y como si fuera poco dejó de hablarme. Mi curso original se desintegró y todos los que pudieron se pasaron a la mañana y a la tarde el año pasado. Yo tardé en reaccionar. Después de la experiencia fallida decidí cambiarme de turno este año y actualmente estoy cursando cuatro materias repartidas entre mañana y tarde.

El cambio de turno me posibilitó además el poder elegir los profesores con quienes quería cursar, por lo tanto estoy recibiendo el nivel académico que realmente busco y espero. Pero mientras tanto, ¿qué hago con el bajo nivel que recibí en primer año? Aún me quedan por rendir los finales de tres materias: gramática inglesa I, lengua I y fono I. En estos momentos estoy preparando gramática inglesa y gracias a lo que hemos dado este año en su contrapartida de segundo  he logrado entender finalmente los conceptos de primero. Sin embargo, siento que en lengua y fono estoy nadando en un limbo. Este año, gramática española II y traducción II me resultaron más difíciles de lo que pensé. En primero año, gramática española fue un poco accidentada porque ni bien arrancamos las clases la profesora titular había renunciado y estuvimos un mes sin clases hasta que encontraron una suplente que no nos dio todos los contenidos. Y en cuanto a traducción, bueno fue un desastre total porque la profesora faltaba todo el tiempo y no hicimos prácticamente nada.

En cierta medida soy afortunada de ser autodidacta y poder aprender por mi cuenta, pero el problema es que no todos tienen esa capacidad ni constancia. Me parece injusto que se filtre a la gente de esa manera, sin siquiera darles la posiblidad de tener acceso a un buen nivel académico  por el solo hecho de haber elegido un turno determinado. Mientras tanto, a gramática española y traducción en su momento las promocioné con 9 y 8 respectivamente, pero, ¿de qué me sirvió realmente si no aprendí nada y ahora tengo que hacer todo el recorrido sola?

Al menos en ambas gramáticas aprendí a dominar el análisis sintáctico que en primer año me parecía inentendible, pero es mandatorio que refuerce la teoría porque es justamente donde fallé en el parcial que tuve de española hace dos semanas. En fin, solo me queda tratar de ponerme al día por mi cuenta y recuperar como pueda aquello que no me enseñaron en primer año. Tengo que compensar la mala base que me dieron.

viernes, julio 03, 2015

La saturación de las redes sociales

Borré la aplicación de Facebook y de Twitter de mi celular. Y en las pocas horas que han pasado desde que lo hice me siento más tranquila. Solo dejé instalado el messenger de Facebook para que aquellos que lo usan como único medio para comunicarse conmigo puedan seguir haciéndolo. Twitter no es algo que me importe demasiado  porque la verdad no le pongo mucha atención y lo uso muy esporádicamente, pero Facebook se había tornado un vicio y más aún en el celular. No descarto entrar desde la computadora cuando lo necesite para chequear alguna cosa ya que lamentablemente allí también recibo información de la escuela y de cuestiones relacionadas a mi carrera y profesión.
¿Por qué tomé esta decisión? Porque me cansé. Pero no me cansé solo de Facebook, me harté de la gente en general. Y me cansé de que en Facebook todo el mundo es "experto" y "opinólogo" de absolutamente todo sin tener la más mínima idea de nada, que se conteste con agresión sobre cualquier tópico, que no pueda haber un intercambio de ideas y conocimientos sin que haya roces o situaciones de bullying. Me cansé de que se me juzgue por mis gustos y mis hobbies, que no pueda compartir las cosas que sigo o me gustan sin que me critiquen porque se cansan de que sea repetitiva con tal o cual tema. La verdad que mis espacios virtuales los uso para hacer catarsis y difundir todo lo que me gusta y disfruto y si tengo que andar peleándome con medio mundo y tengo que fumarme la negatividad que ronda en cada publicación, prefiero emplear ese tiempo y energía en cosas que sean constructivas, que sumen, que me den placer.

Hace 11 años cuando Facebook surgió tímidamente como la red social para Zuckerberg y sus íntimos nadie logró imaginar el monstruo en el que se iba a convertir. ¿Facebook es bueno o malo? Creo que simplemente es una herramienta, el buen o mal uso depende de quien la maneje. El verdadero problema reside en la masificación. Todo aquello que se masifica se termina pudriendo en tiempo record. ¿Por qué? Porque justamente cualquiera tiene acceso a algo que no sabe usar y por ende le termina dando un mal uso y ese mal uso hace que todo el sistema se corrompa y se caiga. Sucede con todo, pero la tecnología es el ejemplo más gráfico que tenemos a mano. Y cuando la masificación llega a su cénit, aquellos que originalmente le dábamos un uso responsable nos cansamos y nos vamos y así se repite el ciclo con otra cosa nueva que surge hasta que también se masifica.

Por momentos extraño los primeros tiempos de internet, cuando realmente el intercambio de información y de ideas era genuino y existía un respeto por el otro. Incluso había una netiquette con reglas de comportamiento dentro de internet. Hoy por hoy se siente como si una horda de salvajes nos hubiesen invadido con garrotes y se hubiesen apoderado de la civilización.

En lo que a mí concierne, las redes sociales me saturaron y me cansaron. Ya no tienen nada nuevo que ofrecerme y no las necesito para estar en contacto con la gente que realmente me importa. Lo que sí me aterra es el poder narcótico que tienen sobre la gente y lo digo a consciencia ya que yo fui víctima de ese mismo poder. Cuando uno logra más o menos despertar, se da cuenta del tiempo que perdió, de lo que no vió, de lo que no vivió, de lo que no presenció por estar pendiente de una pantalla y de notificaciones que no significan nada pero que a mucha gente les forja el ego y la autoestima. En un futuro no muy lejano los sociólogos y antropólogos van a tener un festín analizando a esta sociedad postmoderna que vive con la jeta clavada en una pantalla.

En fin, prefiero dedicarme a reflexionar en este espacio que considero mucho más acogedor y personal y en el cual no necesito ni un "me gusta" ni comentarios innecesarios.

sábado, noviembre 01, 2014

El enemigo interior

Es difícil explicar lo que siento por momentos. A grandes rasgos puedo decir que estoy en ese período de repliegue y retroceso después de haber avanzado bastante en muchas áreas. Es como cuando se juega a esos juegos de tableros y se cae en una casilla dónde sucede algo que a uno lo hace retroceder unos cuantos casilleros.

Desde el año pasado a esta parte logré avanzar mucho tanto en estudio como en lo que respecta a la vida personal. Después de enfrentar rupturas de diferentes índoles, una autoestima mansillada nuevamente y el ataque de todas las inseguridades, es como que si hubiese recobrado el sentido y el camino de a poco. Pero ahora de nuevo siento que tengo una recaída, que los miedos vuelven a contraatacar y que la negatividad me quiere controlar viendo todo negro, con problemas y sin esperanzas. Quizás la gran diferencia con antes es que ahora soy consciente y que logro despertar del trance, darme cuenta de lo que pasa y frenarme antes de llegar a un punto sin retorno.

El miedo siempre fue mi mayor enemigo, creo que nací con miedo o tal vez gasté todo el coraje en el parto difícil que me tocó para nacer. De algo estoy segura, soy fuerte a pesar del miedo, las inseguridades y las circunstancias. He aguantado cosas que hasta yo misma me admiro de haberlas aguantado.

Este año más allá de los logros acádemicos, hice un gran paso en lo personal al ponerme de novia. Y si bien el escenario no es el ideal, porque es una relación a distancia, se compensa de sobra con la compatibilidad que tengo con mi novia y con la naturalidad con que fluyen las emociones y los sentimientos. Sin embargo desde un tiempo a esta parte, siento como que todo me genera negatividad (y no estoy hablando de mi relación, sino de mi vida en general). El estudio me genera muchas frustraciones que la mayoría de las veces viven en mi mente y que limitan mi potencial para dar mucho más y evolucionar. Mi novia es una persona que no tiene miedo, que no tiene problemas en arriesgar y que siempre persigue lo que quiere. En cierto modo me recuerda a mí misma cuando era más chica solo que en mi caso nunca tuve la suficiente fortaleza para hacer las cosas y todo por causa del miedo.

Cuando creía que en gran parte lo había superado y controlado, regresó y con más intensidad. Siento como si tuviese que pelear con una fuerza invisible que trata de doblegarme y desviarme de mis objetivos como ya lo hizo antaño en el pasado. Por momentos pareciera que todos los grilletes que mis padres me pusieron hubiesen cobrado forma en una especie de yo interior que trata de sabotear mi felicidad. Si hago un repaso mental a situaciones pasadas, el tema del autosabotaje ya está presente en excusas y actitudes negativas que terminaban por dar por tierra con mis sueños y objetivos. No es nada placentero porque es como si no fuera yo la que hablara, es como si esa misma fuerza tomara el control de lo que digo y pienso y me convenciera de darme por vencida.

Varias personas a lo largo de mi vida me han apretado botones diferentes y me han sacudido de diversas maneras. Mi novia no es la excepción, solo que ella a diferencia de los anteriores no lo hace para dañarme sino para hacerme evolucionar. Y es justamente ese piqueteo el que mi instinto y subconsciente perciben como un peligro y automáticamente levantan las barreras para protegerse. Es como en la película Frozen, cuando Anna va en busca de Elsa y cuando la encuentra en su palacio de hielo está  radiante, pero ni bien trata de convencerla de regresar, Elsa se asusta y como mecanismo de defensa crea un monstruo de nieve para echarla. El monstruo representa sus miedos en una forma abominable. Yo siento que se monstruo está dentro mío y me obliga a decir cosas que parecen irracionales, me hace sonar como alguien incoherente y falto de madurez. Siento que no soy yo quien habla; que en realidad en mi interior yo quiero exactamente lo opuesto a lo que estoy diciendo. Siento que lo que digo es la manera barata de excusarme para no jugármela porque de repente mi espacio personal se ve invadido por las mejores intenciones de quien me ama y eso me apabulla. Es como si tuviera que procesar muchas emociones juntas que hacen que mi sistema se sature.

Siento que dentro mío hay una batalla por los miedos, lo que soy y lo que quiero ser. No sé quien ganará, solo sé que a veces se torna muy difícil poder seguir adelante.