Es difícil explicar lo que siento por momentos. A grandes rasgos puedo decir que estoy en ese período de repliegue y retroceso después de haber avanzado bastante en muchas áreas. Es como cuando se juega a esos juegos de tableros y se cae en una casilla dónde sucede algo que a uno lo hace retroceder unos cuantos casilleros.
Desde el año pasado a esta parte logré avanzar mucho tanto en estudio como en lo que respecta a la vida personal. Después de enfrentar rupturas de diferentes índoles, una autoestima mansillada nuevamente y el ataque de todas las inseguridades, es como que si hubiese recobrado el sentido y el camino de a poco. Pero ahora de nuevo siento que tengo una recaída, que los miedos vuelven a contraatacar y que la negatividad me quiere controlar viendo todo negro, con problemas y sin esperanzas. Quizás la gran diferencia con antes es que ahora soy consciente y que logro despertar del trance, darme cuenta de lo que pasa y frenarme antes de llegar a un punto sin retorno.
El miedo siempre fue mi mayor enemigo, creo que nací con miedo o tal vez gasté todo el coraje en el parto difícil que me tocó para nacer. De algo estoy segura, soy fuerte a pesar del miedo, las inseguridades y las circunstancias. He aguantado cosas que hasta yo misma me admiro de haberlas aguantado.
Este año más allá de los logros acádemicos, hice un gran paso en lo personal al ponerme de novia. Y si bien el escenario no es el ideal, porque es una relación a distancia, se compensa de sobra con la compatibilidad que tengo con mi novia y con la naturalidad con que fluyen las emociones y los sentimientos. Sin embargo desde un tiempo a esta parte, siento como que todo me genera negatividad (y no estoy hablando de mi relación, sino de mi vida en general). El estudio me genera muchas frustraciones que la mayoría de las veces viven en mi mente y que limitan mi potencial para dar mucho más y evolucionar. Mi novia es una persona que no tiene miedo, que no tiene problemas en arriesgar y que siempre persigue lo que quiere. En cierto modo me recuerda a mí misma cuando era más chica solo que en mi caso nunca tuve la suficiente fortaleza para hacer las cosas y todo por causa del miedo.
Cuando creía que en gran parte lo había superado y controlado, regresó y con más intensidad. Siento como si tuviese que pelear con una fuerza invisible que trata de doblegarme y desviarme de mis objetivos como ya lo hizo antaño en el pasado. Por momentos pareciera que todos los grilletes que mis padres me pusieron hubiesen cobrado forma en una especie de yo interior que trata de sabotear mi felicidad. Si hago un repaso mental a situaciones pasadas, el tema del autosabotaje ya está presente en excusas y actitudes negativas que terminaban por dar por tierra con mis sueños y objetivos. No es nada placentero porque es como si no fuera yo la que hablara, es como si esa misma fuerza tomara el control de lo que digo y pienso y me convenciera de darme por vencida.
Varias personas a lo largo de mi vida me han apretado botones diferentes y me han sacudido de diversas maneras. Mi novia no es la excepción, solo que ella a diferencia de los anteriores no lo hace para dañarme sino para hacerme evolucionar. Y es justamente ese piqueteo el que mi instinto y subconsciente perciben como un peligro y automáticamente levantan las barreras para protegerse. Es como en la película Frozen, cuando Anna va en busca de Elsa y cuando la encuentra en su palacio de hielo está radiante, pero ni bien trata de convencerla de regresar, Elsa se asusta y como mecanismo de defensa crea un monstruo de nieve para echarla. El monstruo representa sus miedos en una forma abominable. Yo siento que se monstruo está dentro mío y me obliga a decir cosas que parecen irracionales, me hace sonar como alguien incoherente y falto de madurez. Siento que no soy yo quien habla; que en realidad en mi interior yo quiero exactamente lo opuesto a lo que estoy diciendo. Siento que lo que digo es la manera barata de excusarme para no jugármela porque de repente mi espacio personal se ve invadido por las mejores intenciones de quien me ama y eso me apabulla. Es como si tuviera que procesar muchas emociones juntas que hacen que mi sistema se sature.
Siento que dentro mío hay una batalla por los miedos, lo que soy y lo que quiero ser. No sé quien ganará, solo sé que a veces se torna muy difícil poder seguir adelante.
Mi refugio virtual para reflexionar sobre todo tipo de temas y compartir mis gustos y pasatiempos.
Mostrando las entradas con la etiqueta reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta reflexiones. Mostrar todas las entradas
sábado, noviembre 01, 2014
El enemigo interior
Etiquetas:
depresión,
Estudio,
inseguridad,
introspección,
miedos,
personal,
reflexiones
miércoles, octubre 17, 2007
Facing Life
Hoy me reintegré a una materia después de no haber ido nunca en todo el cuatrimestre. Obviamente en un caso normal me hubiese quedado libre, pero como mi caso es bastante especial Viviana me perdonó la vida, pero tengo que ir llevándole material para quedar regular.
Creo que el hecho de haber podido ir hoy y afrontar mi situación, fue un pequeño paso para avanzar e ir dejando el inframundo de lado.
Darle a las cosas la importancia que se merecen, y no olvidar los pedazos de mi misma que voy dejando desperdigados por el camino de la vida. Ir juntándolos de a poco para completarme a mí misma y volver a sentirme viva. Volver a sentirme como una persona no como un autómata, dejar de morir diariamente en la vida cotidiana.
Creo que el hecho de haber podido ir hoy y afrontar mi situación, fue un pequeño paso para avanzar e ir dejando el inframundo de lado.
Darle a las cosas la importancia que se merecen, y no olvidar los pedazos de mi misma que voy dejando desperdigados por el camino de la vida. Ir juntándolos de a poco para completarme a mí misma y volver a sentirme viva. Volver a sentirme como una persona no como un autómata, dejar de morir diariamente en la vida cotidiana.
Etiquetas:
Escuela,
Estudio,
introspección,
personal,
reflexiones
miércoles, octubre 10, 2007
Reflexiones desde el Inframundo
Desde hace un tiempo que vengo sorteando y tratando de superar mi crisis, y cuando ya parecía que estaba caminando por una pradera verde y floreada, saltando y cantando "lalalala" (escúchese con música de los pitufos) me pego un tropezón, me caigo por un abismo y aterrizo de culo en el Inframundo. Conclusión: ahora estoy tomando el té con Hades. Dios buena onda, al menos degenerado y mórbido como nos gusta a los escorpianos XD.
Bueno ahora ya enserio, dejando bromas a parte. Es verdad que ayer anduve bastante decaída y hoy logré empezar salir adelante. Igualmente para representar mi estado de ánimo postee una imagen de Nana en mi flog (además de cambiar el título y diseño del mismo) y puse la letra de uno de los endings de la serie. Es una de mis canciones favoritas, porque retrata a la perfección mis momentos de tristeza.
Aquí dejo el link para que lo vean: http://www.fotolog.com/carrie_asagiri/33433449
Y digamos que a la única que no se le escapó el detalle de que esa letra representaba mi estado anímico fue Ceci. Y fue ella quien dejó su primer comentario.
Y sí, Ceci tenés razón en todo lo que decís y paso a citar:
No se si hay gente que no haya pasado por todo eso...
"cuando el mundo tira para abajo... es mejor no estar atado a nada"
despues de todo no es culpa del otro que nos sintamos asi de tristes, inutiles, desesperanzados, torpes, perdidos, ansiosos, enojados... es culpa nuestra, por haber sido tan tontos de dejar en manos de otro nuestro propio destino.
Pero bue, para hacernos cargo de nuestro destino hay que ser bien guapo, enfrentar las dudas, tomar decisiones, bancase las buenas y las malas tambien
La mayoria prefiere que todo eso lo haga otro, y si falla, echarle la culpa y esperar ser recompensados de alguna manera... pero para bien, o para mal... en cada uno de nosotros esta la semillita de la felicidad, otros nos pueden ayudar a cultivarla, pero solo depende de nosotros hacerla germinar... o dejarla morir
Y es totalmente cierto de que no es culpa del otro de que nos sintamos mal, pero el egoísmo tan típico en los humanos nos hace optar por buscar ser víctimas en vez de una solución a lo que nos pasa. Y con eso no estoy justificando nada, sino más bien admitiendo errores. Hay que ser muy bravo como vos decís para hacerse cargo del propio destino, para tomar la vida por las astas y elegir un camino certero. Enfrentar dudas y tomar decisiones, hablar y no callarse, expresar lo que se siente, pero siempre está la sombra del temor, de la inseguridad y la tentación de quedarse seguro donde uno está parado sin correr riesgos, pero pagando el precio de morir estático, de estar vacío de ver como todo pasa delante de nuestros ojos y que no hacemos nada por evitarlo, por cambiarlo. Es una gran lucha interna, buscar la decisión correcta, pero a veces de tanto buscarla nos perdemos en el camino y perdemos lo que más queremos.
Hay muchas cosas que me gustaría decir y gritar, pero cada vez que abro la boca siento que no salen las palabras. Un "gracias" "perdón" "te quiero" "te necesito" que jamás logran salir de los labios por temor a no encontrar oídos que los escuchen o por miedo a que no haya otros labios que le den una respuesta. Cuantos gestos reprimidos y palabras no dichas que hacen que me alejen del mundo para así no lastimar a nadie y también salir ilesa. Creo que con el tiempo me convertí en el erizo del famoso dilema.
Pero prometo tomar una decisión definitiva y hacerme cargo de lo que pienso, lo que siento y por sobre todo de mi vida y mi destino.
Etiquetas:
introspección,
personal,
reflexiones
lunes, agosto 27, 2007
Phoenix Resurrection
¡Sí volví! ¡Renací de entre las cenizas como buena fénix escorpiana que soy! Y aunque todavía me están saliendo las plumas y me cuesta remontar un vuelo alto, al menos rompí el cascarón después de tres meses de haber estado recluída dentro del huevo.
Acá no posteo nada desde abril pero en el mundo real mi crisis comenzó en mayo y a finales de junio hice mi desaparición de la mayoría de los círculos que suelo frecuentar. Osea la crisis coincidió con muchas cosas además. Estudio, trabajo, compromisos familiares, enfermedad y otras cosas hicieron que me aislara de varias actividades.
Yo de por sí tiendo a ser una persona depresiva, he tenido crisis existenciales que me han durado años y ultimamente me suelen durar sólo unos meses. Por lo general nadie se entera cuando estoy atravesando por algo así porque o directamente desaparezco y nunca les digo nada a los poco con los que mantengo contacto. Creo que mis depres empezaron a los 16 años, edad crítica donde comencé a tener mis primeros encontronazos fuertes con mis padres. Y como que tener padres separados que quieren guardar las apariencias y mantienen un contacto amistoso los fines de semana, termina a uno alterándole los nervios. Principalmente porque mi papá es el monumento a la negatividad y ultimamente mi mamá no se queda atrás. Entonces yo que soy muy propensa a caer en posos depresivos, la onda de ellos no me ayuda en absoluto. Funciono más o menos bien cuando estoy fuera de casa pero llego acá y esa energía me llena y no me deja hacer nada. Ya se que alguno dirá por que no me voy a vivir a otro lado, pero bueno la cosa no es sencilla.
Todavía no recuerdo bien cual fue el detonante bélico en mayo para que yo me fuera retrayendo, pero a finales de junio lo que me dejó sin fuerzas fue una entrega que tuve en la facultad de Geometría Descriptiva y la mina ni me quiso firmar las láminas porque según ella estaban mal (y estaban bien) y la bronca que me agarré con ese episodio me hizo perder las ganas de todo. Parece estúpido, porque yo ya sé cuan idiota es esa mujer pero a veces una pavada de esas es la gota que derrama el vaso de un monton de cosas que uno se viene guardando. Y a veces es preciso tomar distancia de muchas cosas, en mi caso fue un poco forzada la distancia, pero igual me sirvió para ver todo desde otra perspectiva. Y para no caer en la locura total, en estos tres meses me fui a aferrando a un hobby que tenía bastante abandonado y que ahora no puedo vivir sin él: escribir. A finales de mayo encontré la manera de plantear correctamente la idea que tenía para un fanfic de Madlax (serie de anime que vi a principios de año y que me voló la mente). Y el escribir esa historia que se ha transformado en un monstruo gigantesco con la ayuda y soporte de Tanya, una de las mejores amigas que tengo por internet, se convirtió en la mejor terapia para no volverme loca del todo. Escribir hace que uno explore nuevos mundos, distintas posibilidades y ademas se explore a sí mismo. Admito que desde que estoy escribiendo esa historia he cambiado en algunas cosas, en mi forma de enfocar varias cuestiones. Además de que he tenido que realizar un pequeño trabajo de investigación para poder escribir con fundamento y conocimiento y ha sido una experiencia muy enriquecedora. Por otro lado, estoy trabajando con mi amigo Rolando en un proyecto que habíamos inciciado hace 5 años atrás sobre un comic ambientado en el Japón feudal y que ahora decidimos retomar seriamente con el propósito de terminarlo y algún día con suerte poder publicarlo. El haber mantenido mi cabeza ocupada con esas cuestiones ha hecho que la crisis no pudiera poseerme por completo, pero admito que fue un camino bastante difíci, como si hubiese tenido que luchar contra un demonio poderoso cada día.
En fin, ya lo estoy superando y de a poco estoy volviendo al ritmo de antes. Hace 10 días regresé a costura, este viernes que pasó no fui porque fui con Ceci y Dante a la Feria del Libro. Y este sábado retorné a las prácticas de Taiko. Mi cabeza quedó @_@ con tanto baile nuevo, pero sé que voy a poder aprenderlos a todos, voy a poner mucho esfuerzo.
En otro orden de cosas, ahora los sábados de 10 a 19 estoy trabajando en Puro Comic, empecé hace tres semanas y la verdad está muy copado.
Sé que debo varios informes de eventos y que voy a hacerlos en estos días, ya que subí absolutamente todas las fotos.
Así que tengo que contar sobre la 2da Feria de Platos y Cultura Japonesa que hubo en mayo en la Asociación Japonesa, Cinecomix en julio en el Patio de la Madera y Animate! en Bs As. que fui hace una semana atrás.
Acá no posteo nada desde abril pero en el mundo real mi crisis comenzó en mayo y a finales de junio hice mi desaparición de la mayoría de los círculos que suelo frecuentar. Osea la crisis coincidió con muchas cosas además. Estudio, trabajo, compromisos familiares, enfermedad y otras cosas hicieron que me aislara de varias actividades.
Yo de por sí tiendo a ser una persona depresiva, he tenido crisis existenciales que me han durado años y ultimamente me suelen durar sólo unos meses. Por lo general nadie se entera cuando estoy atravesando por algo así porque o directamente desaparezco y nunca les digo nada a los poco con los que mantengo contacto. Creo que mis depres empezaron a los 16 años, edad crítica donde comencé a tener mis primeros encontronazos fuertes con mis padres. Y como que tener padres separados que quieren guardar las apariencias y mantienen un contacto amistoso los fines de semana, termina a uno alterándole los nervios. Principalmente porque mi papá es el monumento a la negatividad y ultimamente mi mamá no se queda atrás. Entonces yo que soy muy propensa a caer en posos depresivos, la onda de ellos no me ayuda en absoluto. Funciono más o menos bien cuando estoy fuera de casa pero llego acá y esa energía me llena y no me deja hacer nada. Ya se que alguno dirá por que no me voy a vivir a otro lado, pero bueno la cosa no es sencilla.
Todavía no recuerdo bien cual fue el detonante bélico en mayo para que yo me fuera retrayendo, pero a finales de junio lo que me dejó sin fuerzas fue una entrega que tuve en la facultad de Geometría Descriptiva y la mina ni me quiso firmar las láminas porque según ella estaban mal (y estaban bien) y la bronca que me agarré con ese episodio me hizo perder las ganas de todo. Parece estúpido, porque yo ya sé cuan idiota es esa mujer pero a veces una pavada de esas es la gota que derrama el vaso de un monton de cosas que uno se viene guardando. Y a veces es preciso tomar distancia de muchas cosas, en mi caso fue un poco forzada la distancia, pero igual me sirvió para ver todo desde otra perspectiva. Y para no caer en la locura total, en estos tres meses me fui a aferrando a un hobby que tenía bastante abandonado y que ahora no puedo vivir sin él: escribir. A finales de mayo encontré la manera de plantear correctamente la idea que tenía para un fanfic de Madlax (serie de anime que vi a principios de año y que me voló la mente). Y el escribir esa historia que se ha transformado en un monstruo gigantesco con la ayuda y soporte de Tanya, una de las mejores amigas que tengo por internet, se convirtió en la mejor terapia para no volverme loca del todo. Escribir hace que uno explore nuevos mundos, distintas posibilidades y ademas se explore a sí mismo. Admito que desde que estoy escribiendo esa historia he cambiado en algunas cosas, en mi forma de enfocar varias cuestiones. Además de que he tenido que realizar un pequeño trabajo de investigación para poder escribir con fundamento y conocimiento y ha sido una experiencia muy enriquecedora. Por otro lado, estoy trabajando con mi amigo Rolando en un proyecto que habíamos inciciado hace 5 años atrás sobre un comic ambientado en el Japón feudal y que ahora decidimos retomar seriamente con el propósito de terminarlo y algún día con suerte poder publicarlo. El haber mantenido mi cabeza ocupada con esas cuestiones ha hecho que la crisis no pudiera poseerme por completo, pero admito que fue un camino bastante difíci, como si hubiese tenido que luchar contra un demonio poderoso cada día.
En fin, ya lo estoy superando y de a poco estoy volviendo al ritmo de antes. Hace 10 días regresé a costura, este viernes que pasó no fui porque fui con Ceci y Dante a la Feria del Libro. Y este sábado retorné a las prácticas de Taiko. Mi cabeza quedó @_@ con tanto baile nuevo, pero sé que voy a poder aprenderlos a todos, voy a poner mucho esfuerzo.
En otro orden de cosas, ahora los sábados de 10 a 19 estoy trabajando en Puro Comic, empecé hace tres semanas y la verdad está muy copado.
Sé que debo varios informes de eventos y que voy a hacerlos en estos días, ya que subí absolutamente todas las fotos.
Así que tengo que contar sobre la 2da Feria de Platos y Cultura Japonesa que hubo en mayo en la Asociación Japonesa, Cinecomix en julio en el Patio de la Madera y Animate! en Bs As. que fui hace una semana atrás.
Etiquetas:
personal,
reflexiones,
Rutina,
Varios
domingo, febrero 04, 2007
Volviendo a los viejos hábitos
A veces uno no se da cuenta, pero como se dejan de hacer cosas que antes eran rutinarias, o como dejamos de lado intereses y hobbies por otros nuevos. Debo admitir que desde que tengo la pc (va a ser 6 años ya), dejé de lado muchas cosas que disfrutaba mucho.
La computadora puede demandar mucho tiempo y más cuando se convierte no sólo en herramienta de estudio, trabajo y entretenimiento. Sé que convertí a esta máquina del infierno en un pasatiempo bastante abarcativo. Pero la pc sola no consume tanto tiempo, si a eso le sumamos también internet. Y sí, lo admito, soy adicta a la red. Tanto que a veces estoy sentada frente al monitor sin saber que hacer pero aún navego en páginas tanto por hacer algo. Si bien va a hacer recién 3 años que tengo banda ancha en mi casa, la adicción con internet comenzó en el 2000 cuando comenzaron a surgir los primeros cybers y locutorios que brindaban el servicio. Y ni les cuento cuando la banda ancha se hizo popular y uno podía acceder desde un cyber por el módico precio de $1 la hora.
Pero esa comodidad que en teoría ofrecían los cybers era ficticia. Comencé a hacer números y en verdad sí que me convenía pagar el abono de ADSL en casa, porque no sólo iba a poder estar conectada todo el tiempo que quisiese, iba a poder tener acceso a muchas cosas que en un cyber no podía. Cosas como bajar las series que quisiera y no depender más de lo que bajaban mis amigos, estar al día con el software que preciso para trabajar, y muchas cosas más.
Pero el avance de la tecnología también tiene su precio. Y ultimamente me he dado cuenta de cuantas cosas dejé de lado por abocarme a la pc y a internet. Como este verano he decidido limpiar y reacomodar mi habitación, he encontrado muchas cosas que ya había olvidado que tenía, como bocetos de dibujos de los talleres de comics a los que fuí. Y por supuesto toda mi colección de comics. Estoy clasificándolos en un archivo de planilla excel para saber bien que es lo que tengo y de paso poder completar todos los baches.
Y clasificando la gran cantidad de comics de X-Men y sus derivados me he reencontrado con ese hábito de tirarme en la cama a leer algo. De hecho estoy descubriendo cosas que en mi afán de completista compulsiva he comprado pero aún ahora después de 3 o 4 años todavía no había leído.
Anoche regresé a otro hábito, que es el de mirar tele en mi pieza. Tenía grabada una película desde hace fácil 6 meses y todavía no la había visto. Y no por falta de tiempo, sino por vagancia o porque prefería quedarme frente a la computadora. Inclusive, estoy viendo bastantes cosas de las que me bajo, porque como ya he dicho, soy compulsiva y bajo de todo pero después no miro nada.
Así que en cuanto tenga en orden mi pieza, pienso retomar el dibujo de comics y terminar y continuar algunos proyectos que dejé en el olvido.
Y otra cosa a la que vuelto, si bien tiene poco que ver con todo esto pero también vale como un viejo hábito, son los helados de palito xD. Antes era adicta a ese tipo de helados y luego no les dí más bola, pero ahora siempre que tengo la oportunidad me tomo uno.
En fín, estoy buscando un balance entre las cosas que solía hacer antes y me gustaban y las cosas de ahora. Para no perder nada en el camino y seguir definiéndome a través de todo lo que disfruto.
La computadora puede demandar mucho tiempo y más cuando se convierte no sólo en herramienta de estudio, trabajo y entretenimiento. Sé que convertí a esta máquina del infierno en un pasatiempo bastante abarcativo. Pero la pc sola no consume tanto tiempo, si a eso le sumamos también internet. Y sí, lo admito, soy adicta a la red. Tanto que a veces estoy sentada frente al monitor sin saber que hacer pero aún navego en páginas tanto por hacer algo. Si bien va a hacer recién 3 años que tengo banda ancha en mi casa, la adicción con internet comenzó en el 2000 cuando comenzaron a surgir los primeros cybers y locutorios que brindaban el servicio. Y ni les cuento cuando la banda ancha se hizo popular y uno podía acceder desde un cyber por el módico precio de $1 la hora.
Pero esa comodidad que en teoría ofrecían los cybers era ficticia. Comencé a hacer números y en verdad sí que me convenía pagar el abono de ADSL en casa, porque no sólo iba a poder estar conectada todo el tiempo que quisiese, iba a poder tener acceso a muchas cosas que en un cyber no podía. Cosas como bajar las series que quisiera y no depender más de lo que bajaban mis amigos, estar al día con el software que preciso para trabajar, y muchas cosas más.
Pero el avance de la tecnología también tiene su precio. Y ultimamente me he dado cuenta de cuantas cosas dejé de lado por abocarme a la pc y a internet. Como este verano he decidido limpiar y reacomodar mi habitación, he encontrado muchas cosas que ya había olvidado que tenía, como bocetos de dibujos de los talleres de comics a los que fuí. Y por supuesto toda mi colección de comics. Estoy clasificándolos en un archivo de planilla excel para saber bien que es lo que tengo y de paso poder completar todos los baches.
Y clasificando la gran cantidad de comics de X-Men y sus derivados me he reencontrado con ese hábito de tirarme en la cama a leer algo. De hecho estoy descubriendo cosas que en mi afán de completista compulsiva he comprado pero aún ahora después de 3 o 4 años todavía no había leído.
Anoche regresé a otro hábito, que es el de mirar tele en mi pieza. Tenía grabada una película desde hace fácil 6 meses y todavía no la había visto. Y no por falta de tiempo, sino por vagancia o porque prefería quedarme frente a la computadora. Inclusive, estoy viendo bastantes cosas de las que me bajo, porque como ya he dicho, soy compulsiva y bajo de todo pero después no miro nada.
Así que en cuanto tenga en orden mi pieza, pienso retomar el dibujo de comics y terminar y continuar algunos proyectos que dejé en el olvido.
Y otra cosa a la que vuelto, si bien tiene poco que ver con todo esto pero también vale como un viejo hábito, son los helados de palito xD. Antes era adicta a ese tipo de helados y luego no les dí más bola, pero ahora siempre que tengo la oportunidad me tomo uno.
En fín, estoy buscando un balance entre las cosas que solía hacer antes y me gustaban y las cosas de ahora. Para no perder nada en el camino y seguir definiéndome a través de todo lo que disfruto.
Etiquetas:
Cosas Cotidianas,
introspección,
personal,
reflexiones
viernes, febrero 02, 2007
Una vuelta de página...
Se acabó Enero, en realidad pasó volando, a diferencia de otros años que es el mes más eterno de todos. Creo que el clima ayudó bastante, no hizo el calor infernal que por ejemplo está haciendo ahora a dos días de iniciado Febrero.
El miércoles 31 no sólo terminó Enero, sino que se cerró otro capítulo de mi vida, obviamente no es el final del libro y la historia continúa de diferente forma pero continúa al fin.
Ed y yo terminamos después de haber estado saliendo por 5 meses y medio, seguimos como amigos, como lo éramos antes y como lo fuimos todo este tiempo. Eso permanece inalterable, pero lamentablemente tenemos visiones de la vida, del mundo y proyectos y objetivos muy diferentes. Estamos en una etapa y en una edad de nuestras vidas donde ciertos aspectos deben definirse sin demasiadas vueltas y preámbulos, y evidentemente los dos juntos tenemos tiempos diferentes para concretar esas definiciones. Es por eso que nuestra ruptura no fue algo de corte violento, en el sentido de una pelea o discusión donde las partes acaban por odiarse a muerte para siempre. Simplemente llegamos, o mejor dicho llegué a un punto de inflexión, donde uno se detiene a analizar la situación y debe tomar una decisión definitoria.
Para aquellos que me conocen bien, saben que soy una persona bastante cerrada. No hablo mucho de mí misma, de hecho a veces suelo ser un misterio en lo que a mi vida personal se refiere. Suelo construir muros invisibles a mi alrededor para protegerme del mundo exterior o de las situaciones que me molestan. Y cuando algo me incomoda y me cuesta manifestarlo de una manera más directa, opto por convertirme en un erizo y voy tomando distancia de aquello que me resulta molesto. Ultimamente, casi desde hace un mes a esta parte, admito haber tomado cierta distancia de Ed. No salíamos tanto como antes y mi comportamiento era bastante evasivo. Yo ya había analizado toda la situación y sabía que había una sola opción para resolverla. Si seguía, a la larga o a la corta íbamos a salir los dos lastimados. A su vez darle un final tampoco era fácil, requería de mucho valor, porque nunca es ameno terminar algo.
Toda esa situación me generó cierta angustia y a la vez ansiedad que por un par de días no me dejó dormir. Y como el miércoles íbamos a salir, me pareció que era el momento justo para definir todo.
Íbamos a ir al cine a ver "Lo que el agua se llevó". La idea era ir al Showcase, ya que con certeza la daban en idioma original con subtítulos y temprano porque estoy tratando de crearme el hábito de acostarme temprano para no estar tan cansada y aprovechar más el día.
La película empezaba a las 1840, Ed antes del cine tenía que ir a la casa de una señora amiga para ayudarle con la instalación del dvd player. Me dijo que iba a pasar por mí a las 1810 pero se hicieron las 1830 y todavía no había llegado, por lo que lo mensajeé para ver que pasaba. Al final llegó a las 1835 y obviamente no llegamos a tiempo para ver la película. Dimos unas vueltas por el shopping, yo aproveché y me compré las antiparras para natación y me fijé que novedades había en Yenny. Y de ahí decidimos ir a comer algo. Venimos para Pellegrini, que está lleno de bares y restaurants y decidimos comer en Torino, que está en Pellegrini y San Martin. La verdad allí se come muy bien por un precio muy módico. Charlamos un rato y después cuando fuimos al auto para ir hasta mi casa, inicié la conversación. La semana pasada, Ed también quería hablar de cuestiones personales, sobre todo porque había notado que no estábamos haciendo muchas cosas juntos. Y yo le planteé todo lo que había estado pensando y de que iba a ser mejor que quedásemos como amigos, porque veía que la cosa como novios no estaba funcionando y tampoco iba a funcionar a futuro. Él aceptó todo lo que le planteé y me dió la razón en todo, reconoció los errores y defectos que le marqué. Sinceramente espero que esa charla haya sido productiva y que mis consejos no caigan en saco roto. Después que terminamos de charlar, nos despedimos y yo ya estaba en casa, me sentí muy liviana como si me hubiese sacado un gran peso de encima, como que ese bolo de angustia y ansiedad de desvaneció por completo.
Ahora estoy pasando por un momento reflexivo. Estas situaciones generan un efecto similar al de un zumbido o un sacudón. Nos mueven por completo y como que despertamos hacia nuevas perspectivas. Todas las experiencias, ya sean positivas o negativas nos hacen madurar y nos abren los ojos acerca de la realidad que vivimos y construimos día a día.
Lo curioso es que hace poco menos de un año terminé mi amistad con un amigo de USA. De hecho todavía nos hablamos pero no es lo mismo que antes. Él fue el que dicidió finalizar nuestra amistad debido a que teníamos ideas diferentes y que mi carácter se había ido amargando con los años, según él. Si bien el motivo verdadero de la disputa fue que no le gustaron unas cuantas cosas que le dije en modo general a cerca de la visión reducida que tiene Estados Unidos con respecto al resto del mundo, muchas de las cosas que él dijo con respecto a mí me tocaron realmente. Por un momento, sentí el temor de realmente estar convirtiéndome un monstruo intratable, en una "Ice Queen" como él me difinió. Ese fue también un gran sacudón, me hizo reveer muchas cosas y replantearme otras. Y en el fondo creo que debo agradecerle, porque gracias a tuvimos esa pelea, logré muchos cambios a lo largo del 2006. Bien dice el refrán, que lo que no te mata, te hace más fuerte.
Yo me siento mucho más fuerte que hace un año. Siento que el Fénix se está apagando para renacer nuevamente...
El miércoles 31 no sólo terminó Enero, sino que se cerró otro capítulo de mi vida, obviamente no es el final del libro y la historia continúa de diferente forma pero continúa al fin.
Ed y yo terminamos después de haber estado saliendo por 5 meses y medio, seguimos como amigos, como lo éramos antes y como lo fuimos todo este tiempo. Eso permanece inalterable, pero lamentablemente tenemos visiones de la vida, del mundo y proyectos y objetivos muy diferentes. Estamos en una etapa y en una edad de nuestras vidas donde ciertos aspectos deben definirse sin demasiadas vueltas y preámbulos, y evidentemente los dos juntos tenemos tiempos diferentes para concretar esas definiciones. Es por eso que nuestra ruptura no fue algo de corte violento, en el sentido de una pelea o discusión donde las partes acaban por odiarse a muerte para siempre. Simplemente llegamos, o mejor dicho llegué a un punto de inflexión, donde uno se detiene a analizar la situación y debe tomar una decisión definitoria.
Para aquellos que me conocen bien, saben que soy una persona bastante cerrada. No hablo mucho de mí misma, de hecho a veces suelo ser un misterio en lo que a mi vida personal se refiere. Suelo construir muros invisibles a mi alrededor para protegerme del mundo exterior o de las situaciones que me molestan. Y cuando algo me incomoda y me cuesta manifestarlo de una manera más directa, opto por convertirme en un erizo y voy tomando distancia de aquello que me resulta molesto. Ultimamente, casi desde hace un mes a esta parte, admito haber tomado cierta distancia de Ed. No salíamos tanto como antes y mi comportamiento era bastante evasivo. Yo ya había analizado toda la situación y sabía que había una sola opción para resolverla. Si seguía, a la larga o a la corta íbamos a salir los dos lastimados. A su vez darle un final tampoco era fácil, requería de mucho valor, porque nunca es ameno terminar algo.
Toda esa situación me generó cierta angustia y a la vez ansiedad que por un par de días no me dejó dormir. Y como el miércoles íbamos a salir, me pareció que era el momento justo para definir todo.
Íbamos a ir al cine a ver "Lo que el agua se llevó". La idea era ir al Showcase, ya que con certeza la daban en idioma original con subtítulos y temprano porque estoy tratando de crearme el hábito de acostarme temprano para no estar tan cansada y aprovechar más el día.
La película empezaba a las 1840, Ed antes del cine tenía que ir a la casa de una señora amiga para ayudarle con la instalación del dvd player. Me dijo que iba a pasar por mí a las 1810 pero se hicieron las 1830 y todavía no había llegado, por lo que lo mensajeé para ver que pasaba. Al final llegó a las 1835 y obviamente no llegamos a tiempo para ver la película. Dimos unas vueltas por el shopping, yo aproveché y me compré las antiparras para natación y me fijé que novedades había en Yenny. Y de ahí decidimos ir a comer algo. Venimos para Pellegrini, que está lleno de bares y restaurants y decidimos comer en Torino, que está en Pellegrini y San Martin. La verdad allí se come muy bien por un precio muy módico. Charlamos un rato y después cuando fuimos al auto para ir hasta mi casa, inicié la conversación. La semana pasada, Ed también quería hablar de cuestiones personales, sobre todo porque había notado que no estábamos haciendo muchas cosas juntos. Y yo le planteé todo lo que había estado pensando y de que iba a ser mejor que quedásemos como amigos, porque veía que la cosa como novios no estaba funcionando y tampoco iba a funcionar a futuro. Él aceptó todo lo que le planteé y me dió la razón en todo, reconoció los errores y defectos que le marqué. Sinceramente espero que esa charla haya sido productiva y que mis consejos no caigan en saco roto. Después que terminamos de charlar, nos despedimos y yo ya estaba en casa, me sentí muy liviana como si me hubiese sacado un gran peso de encima, como que ese bolo de angustia y ansiedad de desvaneció por completo.
Ahora estoy pasando por un momento reflexivo. Estas situaciones generan un efecto similar al de un zumbido o un sacudón. Nos mueven por completo y como que despertamos hacia nuevas perspectivas. Todas las experiencias, ya sean positivas o negativas nos hacen madurar y nos abren los ojos acerca de la realidad que vivimos y construimos día a día.
Lo curioso es que hace poco menos de un año terminé mi amistad con un amigo de USA. De hecho todavía nos hablamos pero no es lo mismo que antes. Él fue el que dicidió finalizar nuestra amistad debido a que teníamos ideas diferentes y que mi carácter se había ido amargando con los años, según él. Si bien el motivo verdadero de la disputa fue que no le gustaron unas cuantas cosas que le dije en modo general a cerca de la visión reducida que tiene Estados Unidos con respecto al resto del mundo, muchas de las cosas que él dijo con respecto a mí me tocaron realmente. Por un momento, sentí el temor de realmente estar convirtiéndome un monstruo intratable, en una "Ice Queen" como él me difinió. Ese fue también un gran sacudón, me hizo reveer muchas cosas y replantearme otras. Y en el fondo creo que debo agradecerle, porque gracias a tuvimos esa pelea, logré muchos cambios a lo largo del 2006. Bien dice el refrán, que lo que no te mata, te hace más fuerte.
Yo me siento mucho más fuerte que hace un año. Siento que el Fénix se está apagando para renacer nuevamente...
Etiquetas:
introspección,
personal,
reflexiones,
relaciones
jueves, enero 18, 2007
Retrospectiva
Ayer fuimos con mis padres al cementerio La Piedad a despedir a mi tía. Como no hubo velatorio y mañana la van a cremar, el funeral consistió en acompañar el ferétro desde la entrada del cementerio hasta la capilla donde queda en espera hasta el momento de la cremación.
Creo que en ese momento me cayeron las fichas de la situación. Es increíble como la mente a veces precisa ver las cosas para aceptarlas. Estar allí, me hizo aceptar la realidad de que no la voy a ver más, de que ya no está entre nosotros. Como que el día anterior estuve como en estado de shock y al caer en la cuenta fue cuando solté el llanto.
Me reencontré con mis primos que hacía años que no veía. Luego mi prima Adriana nos trajo a casa en su auto. Ella vive en Buenos Aires y cuando venía acá casi nunca nos encontrábamos. Tal es el caso que me dijo "Mira en que situación nos vemos".
Todo esto me hizo pensar y recordar muchas cosas. De cuando yo era más chica, aún estaba en la secundaria y me veía seguido con mi primo, los hijos de él eran chiquitos y yo los hacía jugar. O de cuando íbamos a la casa de mis abuelos en Las Parejas en el verano. Y todo eso me hizo pensar en como la gente se distancia, aún siendo familia. Los distanciamientos se dan por múltiples causas, muchas veces por el rumbo que toma la vida de cada uno y otras por reyertas familiares que lo único que logran es separar y me pregunto ¿Para qué? Para que después todo acabe en un segundo, dejemos este mundo y mientras estuvimos acá nos privamos de disfrutar con nuestros seres queridos y aquellos que nos une la sangre.
Es por eso que estoy tratando de buscar el balance justo entre todas las cosas. Lo presente, pasado y futuro. Los vínculos que tengo en el presente y los que tenía antes. Para seguir adelante con todo.
Me doy cuenta de que he dejado de hacer cosas que me gustaban mucho, y me empecé a cuestionar ¿Si me gustaban por qué dejé de hacerlas? Si es tan breve nuestro paso por este mundo, por que privarnos de lo que nos gusta, por que dejar de lado a aquellos que queremos y olvidarnos de las cosas que nos definían día a día.
Quiero regresar al orígen de todo, volver a esas pequeñas cosas que con el tiempo fuí dejando de lado porque la rutina me fue ganando de a poco.
Sé que no es tarea fácil, pero tampoco imposible.
Hay veces que es preciso tener un sacudón fuerte como la pérdida de un ser querido para darse cuenta de muchas cosas. Lo importante es darse cuenta a tiempo, cuando todavía se puede cambiar.
Creo que en ese momento me cayeron las fichas de la situación. Es increíble como la mente a veces precisa ver las cosas para aceptarlas. Estar allí, me hizo aceptar la realidad de que no la voy a ver más, de que ya no está entre nosotros. Como que el día anterior estuve como en estado de shock y al caer en la cuenta fue cuando solté el llanto.
Me reencontré con mis primos que hacía años que no veía. Luego mi prima Adriana nos trajo a casa en su auto. Ella vive en Buenos Aires y cuando venía acá casi nunca nos encontrábamos. Tal es el caso que me dijo "Mira en que situación nos vemos".
Todo esto me hizo pensar y recordar muchas cosas. De cuando yo era más chica, aún estaba en la secundaria y me veía seguido con mi primo, los hijos de él eran chiquitos y yo los hacía jugar. O de cuando íbamos a la casa de mis abuelos en Las Parejas en el verano. Y todo eso me hizo pensar en como la gente se distancia, aún siendo familia. Los distanciamientos se dan por múltiples causas, muchas veces por el rumbo que toma la vida de cada uno y otras por reyertas familiares que lo único que logran es separar y me pregunto ¿Para qué? Para que después todo acabe en un segundo, dejemos este mundo y mientras estuvimos acá nos privamos de disfrutar con nuestros seres queridos y aquellos que nos une la sangre.
Es por eso que estoy tratando de buscar el balance justo entre todas las cosas. Lo presente, pasado y futuro. Los vínculos que tengo en el presente y los que tenía antes. Para seguir adelante con todo.
Me doy cuenta de que he dejado de hacer cosas que me gustaban mucho, y me empecé a cuestionar ¿Si me gustaban por qué dejé de hacerlas? Si es tan breve nuestro paso por este mundo, por que privarnos de lo que nos gusta, por que dejar de lado a aquellos que queremos y olvidarnos de las cosas que nos definían día a día.
Quiero regresar al orígen de todo, volver a esas pequeñas cosas que con el tiempo fuí dejando de lado porque la rutina me fue ganando de a poco.
Sé que no es tarea fácil, pero tampoco imposible.
Hay veces que es preciso tener un sacudón fuerte como la pérdida de un ser querido para darse cuenta de muchas cosas. Lo importante es darse cuenta a tiempo, cuando todavía se puede cambiar.
Etiquetas:
Familia,
reflexiones
Suscribirse a:
Entradas (Atom)