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jueves, febrero 04, 2016

Tiempo para sanar

El tiempo no cura las heridas emocionales, uno debe hacer uso del tiempo para curarlas, Y por más que querramos soluciones rápidas y nos salteemos procesos, eso no significará que estemos curados y que ya hayamos superado una pérdida o una crisis. 
Ahora que estoy atravesando un tiempo muerto en mi noviazgo, hablando con mi novia tuvimos que reconocer que las dos nos apresuramos hace dos años a iniciar la relación sin habernos sanado previamente de las heridas que nos habían dejado nuestras respectivas relaciones previas. Entonces, los resquemores, desconfianzas, miedos e inseguridades quedan dando vueltas y meten la cuchara haciéndonos tener reacciones que se cobran por víctima a quien no tiene la culpa. 
Esta pausa que iniciamos hace dos semanas en pos de recuperar la amistad que teníamos de antes para ver si podemos encausarnos me está generando incertidumbres y ansiedad, porque yo no he modificado mis sentimientos por mi novia, pero ella sí ha cambiado lo que siente por mí. Entonces nos coloca en una situación despareja y complicada. Soy consciente de que no he sido una persona fácil de sobrellevar desde hace poco más de un año. Llámese crisis, llámense miedos e inseguridades, lo cierto es que he sido agresiva, juzgadora y absorbente. La paciencia tiene un lìmite, y la de mi novia se terminó. Pero todavía nos une un afecto que va más allá de la relación de pareja. Y las dos sabemos que si logramos salvar ese afecto quizás exista la posiblidad de recuperar lo demás. 
Por el momento ella dice que no quiere saber nada de relaciones con nadie por un tiempo, que necesita resolver las cosas que no resolvió cuando se separó y que erradamente pensó que con una relación nueva iba a poder resolverlas. Por mi lado, me duele este cambio de estatus y me duele el triple porque además se me suma el hecho de que estoy atravesando el duelo por mi papá. Pero hoy, después de una charla por ICQ, me di cuenta de que yo también necesito la pausa, la distancia y el espacio. Me di cuenta que necesito volver a estar segura de mí misma para poder estar segura con los demás y necesito recuperar mi autoestima para poder amar a alguien más.
Algo que le dejé en claro en lo que hoy hablamos es que si el tiempo pasa y yo me siento incómoda o lastimada con la situación, voy a hacérselo saber porque lamentablemente no puedo volver a verla como amiga de un día para el otro. Acordamos ser sinceras al respecto, y ella me dejó en claro que si pasa cierto tiempo y siente que no podemos volver a estar juntas me lo dejará saber. Por mi parte, lo que me queda es centrarme en mis cosas y dejar de obsesionarme con posibles escenarios futuros. Pero por sobre todas las cosas, necesito aprovechar el tiempo para curarme, para elaborar todo lo que quedé inconcluso y todavía me lastima, y poder purgar todo lo negativo. No es fácil, pero es necesario.

miércoles, febrero 03, 2016

Pérdidas, dolor y decisiones

Ayer hizo dos semanas que falleció mi papá después de tres meses de que estuviéramos yendo y viniendo del sanatorio. Durante estas dos semanas he tenido que darle la noticia a familiares, amigos y demás conocidos. Cada vez que lo digo siento como si no fuera yo quien suelta las palabras o como si se tratase de la realidad de otra persona y no la mía. Desde la psicología se dice que es una parte normal del proceso del duelo la etapa de no poder creer lo acontecido. Yo la estoy transitando ahora, en realidad el no creerlo se turna con el choque violento de la realidad de que él ya no está, con la tristeza profunda que me genera su ausencia y el peso de todas las responsabilidades sobre mis hombros. 

El lunes hizo una semana que me explotó una de las minas del campo minado llamado noviazgo, y con mi novia en este momento estamos atravezando una especia de hiatus o pausa, dónde queremos recuperar lo que fuimos perdiendo y desgastando con el tiempo: nuestra amistad y compañerismo. Por lo tanto somos y no somos novias y no sabemos que será de nuestra relación. Es una situación de mierda ese limbo en el que estamos  porque la que más necesita de eso es ella y no  yo. Lamentablemente no tengo una perilla con la cual apagar mis sentimientos de pareja hacia ella y seguir como si nada, pero al mismo tiempo sé que si tomo distancia de verdad se va todo al caño. Quizás lo que más me duele de toda esta situación es el momento en el que se da o más bien el momento que la otra parte eligió para plantear la crisis. Porque si ya no tenía suficiente con el duelo de mi papá, se le suma además esa incertidumbre y ansiedad de que mi noviazgo quizás nunca vuelva a ser un noviazgo. 

En el medio de todo esto están el negocio, la facultad, los perros y mi mamá. Y tengo que mantenerme fuerte por todos ellos. El negocio en estos momentos es mi único ingreso económico y tendrá que serlo por un tiempo porque es la única alternativa que me queda en lo que termino la carrera. La facultad no se toca porque luché mucho para llegar a dónde llegué con la carrera como para abandonar a mitad de camino. Las chances que te da la vida no se desperdician. Los perros y mi mamá dependen de mí y no puedo bajar los brazos porque ellos no tienen la culpa de mis cargas: ellos también a su manera tienen que sobrellevar la pérdida de mi papá. Ya tienen suficiente. 

Soy consciente de que no puedo quedarme tirada solo pensando en el dolor que conlleva elaborar el duelo de mi papá y tengo que seguir adelante. Por eso trato de no quedarme quieta por mucho tiempo ya sea física o mentalmente. Necesito estar ocupada, resolviendo problemas y cuestiones, haciendo cosas. Y ante todo recordarlo con el afecto y amor que siempre le tuve a pesar de nuestras grandes diferencias. Por lo tanto, ya comencé con la limpieza de la casa y de a poco veré de arrancar con los tan porstergados arreglos.

Con respecto a mi relación, he decidido pulir las aristas que en parte ocasionaron esta crisis. Aflojar con mi mal genio, con mis críticas poco constructivas y mi estado de negatividad. Pero solo eso, porque una relación se hace de a dos y no pienso colgarme la mochila que no me corresponde. Admito que no me resulta fácil esta situación de no saber que va a pasar, o de estar a expensas de que la otra parte decida que pasé el examen y que podemos ser pareja nuevamente. Realmente no sé si es algo tan saludable, pero por el momento acepto el desafío por la parte que me toca, el tiempo dará el veredicto final. 

En el negocio de a poco voy a ir implementando los cambios necesarios para levantar las ventas y en la facultad ya me hice un plan de cursado que incluye no rendir nada este año y recursar el año que viene las dos materias que me vienen dando dolores de cabeza desde primer año. Los perros ya se están acostumbrando a la nueva rutina y mi mamá mañana arranca con terapia. 

Yo por mi parte necesitaría unas vacaciones pero por ahora es imposible. Solo me queda juntar mucha fuerza, seguir adelante y que sea lo que el destino quiera.

jueves, septiembre 24, 2015

De la crisis a la creación

Aquellos que me conocen íntimamente saben que soy una persona muy insegura, principalmente en lo que respecta a mi autoestima y logros personales. Arrastro bastantes frustraciones y un área mayormente afectada es la creativa que incluye tanto la parte artística: dibujo, pintura, diseño, como la escritura. Sin embargo, esta última no está tan vapuleada como la primera. 

Toda mi vida tuve inclinación para el dibujo, de chica copiaba muy bien y aun lo sigo haciendo y si tenía que ponerme sola me costaba bastante pero lograba sacar algo decente. Cuando terminé la secundaria y se me despertó el interés por los comics, fui a varios talleres de dibujo donde aprendí a mejorar mi estilo y algunas técnicas. Mi gran problema reside en mi falta de dedicación o vagancia, o ambas cosas. A veces me pregunto si realmente tengo imaginación y creatividad, pero luego recuerdo que todos la tenemos, solo hay que entrenarlas y no reprimirlas. 

Cuando me decidí a dejar inconclusa la carrera de diseño gráfico y empezar el traductorado de inglés, corté violentamente con todo lo artístico y creí que era una etapa superada. El año pasado cuando empecé a salir con Vero, todo eso que creía enterrado resurgió. Ella es una persona muy creativa y también inquieta. A diferencia de mí, no se preocupa si las cosas le salen bien o mal de entrada, simplemente prueba, experimenta, juega y en medio de todo eso logra resultados muy copados y geniales. Cuando empezó a estudiar la carrera de cine de animación, a mí se me terminó de revolver eso que tenía reprimido por años y desde ese entonces mi lado creativo y artístico empezó una batalla dentro de mí por querer salir. Pero como sucede a menudo, las cosas no suelen salir por el lado que deben y más cuando encuentran todas las salidas cerradas, entonces comienzan a buscar caminos alternativos. 

Desde que comenzó este año esa lucha a veces se ha convertido en batalla campal, donde siento que no sirvo, que todo lo que hago lo hago mal (siempre hablando en el plano artístico) y yo misma tiro abajo mis propios trabajos. Vero por el contrario, tiene más fe en mí que yo y en cierta medida ha tratado de empujarme para que salga de ese domo de autoflagelación emocional y negativa. Todo esto no se debe solamente al hecho de que tengo esas fuerzas en pugna por salir de mi interior, sino que además estoy haciendo frente a las frustraciones y haciéndome cargo de que si en el pasado no logré concretar ciertos objetivos y sueños, no fue porque el mundo conspiró en mi contra sino porque yo no me ocupé de ponerle garra. Y el hacer consciencia de todo eso genera una mezcla de enojo, impotencia y frustración que se suman a la que ya venía de antes.

Por lo tanto, he tenido varios episodios críticos en los que lamentablemente he involucrado a Vero. Admito que por momentos me he sentido celosa y hasta envidiosa de su talento en vez de sentirme orgullosa y aprender. Quizás eso también es parte de todo el proceso de enojo, desencanto y demás emociones negativas que implosionan adentro mío. 
El último episodio crítico lo tuve este lunes que pasó, después que me agarrara una gran frustración porque un dibujo que pinté con lápices acuarelables no quedó como yo quería. A todo esto, el dibujo que pinté fue fruto de otro ataque de frustración que había tenido un par de semanas atrás, cuando estaba con la cuestión de que soy buena copiando pero no creando, y que ni siquiera sé dibujar de memoria los personajes que he copiado muchas veces. De todo esa explosión nació este dibujo de Elsa de Frozen que hice de memoria en un ataque de querer demostrarle a mi yo negativo que en realidad puedo.

Obviamente no quedé conforme con el resultado porque no me salió como la original, pero contrario a lo que yo pensaba, todos los que la vieron dijeron que estaba muy buena y que tenía mi estilo. Eso me levantó el ánimo y decidí calcarla en una cartulina para pintarla con lápices acuarelables, cosa que jamás había hecho en mi vida. Entonces el domingo pasado me instalé en mi "estudio" en la casa de mi papá y me puse pintar. Uno de mis mayores problemas cuando pinto/dibujo es mi falta de paciencia y que por hacer las cosas a los apurones termino haciendo lío, porque como dice el dicho "las cosas apuradas salen mal". Lo terminé de pintar el lunes, y no quedé conforme para nada con el resultado, porque además de no saber pintar tampoco sé sombrear y no tengo idea alguna del volumen, luz y sombra.

Vero, mi novia, me dijo que para ser la primera vez que pinto con esta técnica no estaba mal. Depende cómo lo mire a veces me parece un horror y otras me parece pasable. El mismo lunes después de terminar este dibujo, agarré una fotocopia que había hecho del mismo dibujo y probé de pintarla con marcadores. Nunca me llevé bien con los marcadores, digamos que nunca me llevé bien con ninguna técnica de pintura. Hace unos meses había estado  practicando pintando con marcadores unos dibujos de unos libros de pintar y lo que no me gustaba era que se notaba mucho el trazo y las líneas y me daba esa sensación de desprolijidad. Vero me había explicado que trabajar con marcador requiere paciencia y práctica, porque hay que pintar línea por línea en el mismo sentido así queda un trazo parejo. Pero como hablarme de paciencia y práctica a mí es como hablarle de paz mundial a un talibán, seguí sin hacer caso. Como puede apreciarse, el dibujo que pinté con marcador no solo parece hecho por una nena de 5 años sino que además esa nena parecía estár poseída por algún demonio. 


Esto me generó más enojo y frustración y derivó en una acalorada discusión con Vero donde me dijo de manera bien directa que estaba cansada de mis berrinches y de que no moviera un dedo para mejorar, y que ella por su parte ya se había cansado de intentar hacerme crecer. De vez en cuando necesito esas cachetadas virtuales para que me hagan aterrizar en la realidad, pero esta vez comprendí al fin que tiene que ser la última porque sé que la voy a terminar hartando de verdad. El mal humor me duró hasta la mitad del martes que cuando noté que cualquier cosa me hacía enojar, me metí en la cama y dormí profundamente durante 3 horas. Me levanté mucho más tranquila y predispuesta a poner en práctica lo que Vero me había explicado y mostrado con algunos videos de youtube sobre cómo pintar con marcadores. A la mañana había sacado fotocopias de algunos dibujos de los libros de pintar para poder practicar.

Elsa y Anna están en papel ilustración brillo de 100 grs y la verdad es una delicia pintar con marcadores en ese papel, porque el trazo se desliza sin problemas y resultado final parece impreso, además al ser satinado no absorbe mucho la tinta y por ende hace durar más los marcadores. Digust de Intensa Mente está en papel chambril opaco de 150 grs. Si bien me gustó el resultado final, acá sí se notan más las líneas de los trazos y no pude mezclar los colores por capa como lo hice con el papel ilustración. 



Al fin estoy entendiendo, tal como Vero me dijo, de que al arte hay que sentirlo y tiene que ser algo que se disfrute. Desde que me puse a jugar y experimentar el martes hasta hoy, estoy descubriendo nuevas maneras de conseguir los tonos que quiero  y voy probando diferentes soportes para ver con cual me siento más cómoda o se adecúa a lo que busco. Practicar con los libros de pintar es cómodo porque me focalizo solo en el color y no tengo que pensar en dibujar algo para probar cada técnica. 

Ahora estoy tranquila, pero me cansé de que los brotes de creatividad surjan de crisis violentas, porque no es ameno para mí ni para quienes me rodean. Seguiré experimentando, a ver si de tanto  pintar me inspiro para dibujar también. 

Vero, amor, sé que te hice enojar y te pido perdón, pero realmente quiero agradecerte el que con  muho esfuerzo y paciencia hagas de mí una persona mejor cada día.