jueves, mayo 05, 2016

Postear o no postear

Ayer dejé que el enojo alimentado por la decepción, y el hecho de que estaba dolida y lastimada me hiciera postear algo en Facebook de forma impulsiva. Mi amiga Julieta me hizo ver que el enojo luego se va pero las palabras quedan, así que mientras la bestia interior se calmaba no perdí más tiempo y borré el post. 

El otro día Fernanda me decía que el problema de publicar cuestiones personales en las redes sociales termina restándole importancia y las coloca al mismo nivel que todo lo demás que publicamos. Entonces la foto del helado que tomamos con un amigo está al mismo nivel de nuestro perro jugando con la pelota, del chiste que compartimos de una página y el hecho de que rompimos con nuestra pareja o nos echaron del trabajo. Todo esto termina banalizando las situaciones serias además que se las expone a que extraños y gente con la que tenemos poco trato opinen sobre nuestra vida, familia y amigos. 

La costumbre actual de publicar absolutamente todo en las redes sociales se ha vuelto contagiosa y muchos la usan como una especie de catarsis de sus problemas. Me declaro culpable porque lo he hecho también. Pero debemos aprender a manejar nuestras catarsis de otra manera que no implique soltar a los cuatro vientos nuestros problemas y lastimar en el interin a quienes queremos. 

Mi reacción de ayer fue en respuesta automática a un estímulo que se presentó en forma de provocación. Esa provocación me lastimó, me dolió y se sobredimensionó debido al estado actual de vulnerabilidad emocional que tengo. Cuando me calmé logré comprender que la otra persona no provoca porque sí sino que muy probablemente también lo hace porque está enojada, dolida y lastimada y la manera que tiene de lidiar con esas emociones es provocando. ¿Está bien hacerlo? No, porque al igual que mi post impulsivo, esas provocaciones lastiman y quedan mientras que la ofuscación que la provocó con el tiempo se va. Y muchas veces esa cartarsis momentánea que se busca genera un daño irreparable a largo plazo.

Entrar en el juego de las provocaciones e indirectas en las redes sociales es peligroso porque con el tiempo el verdadero motivo de enojo y frustración se termina disolviendo entre tantos ataques virtuales y se convierte en un enojo crónico que lleva a un círculo vicioso sin fin. 

Me llevó tiempo no tanto entenderlo sino ponerlo en práctica, porque hoy por hoy es fácil agarrar el celular y escribir lo primero que se cruza  por la mente con tal de sacarse de adentro lo que molesta. Pero, ¿eso soluciona en algo la situación? No. ¿Cuál es el punto de lastimar al otro por el simple hecho de que nosotros estamos dolidos? Se termina cayendo en una conducta inmadura en la cual si yo estoy sufriendo también hago sufrir al otro para que sienta lo que yo siento. ¿Acaso no es más fácil hablarlo cara a cara? ¿O tomarse un tiempo  para que las emociones negativas se vayan y podamos pensar con mayor claridad?

Además las redes sociales actualmente no son más que un instrumento que sirve de pantalla para mostrar una vida que no es. Muchos publican solamente problemas y dramas sobredimensionados con el único propósito de llamar la atención y recibir a cambio una palmada virtual en la espalda de parte de sus contactos. Otros en cambio se empecinan en mostrar una vida maravillosa y sin problemas para enmascarar el dolor y negarlo. 

Sea cual sea el escenario, en mi caso particular estoy empezando a controlar mis emociones y de última prefiero volver al antiguo hábito de tener un diario donde volcar lo que siento en el momento antes de hacerlo en un lugar público donde no solo expongo mi vida frente a gente que no debería sino que además lastimo a quienes más quiero. 

martes, abril 19, 2016

Tres meses

Hoy hace tres meses que te fuiste papá, y al igual que el 19 de enero hoy también es martes. Siempre odié un poquito los martes sin saber bien la razón, creo que ahora lo entiendo: era una clase de premonición de que en algún momento ese día iba a ser doloroso.

Te fuiste de forma repentina y al mismo tiempo anunciada. Fueron tres meses de vueltas, sanatorio, médicos, diagnósticos. Tres meses que parecieron eternos y al mismo tiempo se fueron un suspiro. Y te fuiste sufriendo. Sé que el día que en terapia intensiva cuando los doctores me llamaron por una complicación y fui a verte, vos ya sabías cuál iba a ser el desenlace. Y me dijiste "chau" como si estuvieras por irte por ahí, pero yo noté el miedo y la tristeza en tu mirada y supe que era tu despedida consciente. Recuerdo que me guardé las lágrimas porque tenía que ser fuerte delante tuyo y también tenía que ser fuerte delante de mamá. Y tragándome el nudo te dije que todo iba a salir bien, que te ibas a recuperar y te susurré besándote en la frente "te quiero mucho". A la semana te fuiste.

Me dejaste sola al frente de muchas cosas. Por momentos tu ausencia es tan fuerte que se parece a un vacío que se quiere tragar todo. Al mismo tiempo, tu presencia se siente en cada rincón, en cada etiqueta y rótulo de la mercadería del negocio, en cada herramienta que tengo que acomodar y en cada mueble y cosa que quedó tal como la dejaste en tu habitación.

Me da angustia cambiar de lugar algunas cosas o directamente guardarlas porque siento que te borro poco a poco, que la huella que dejaste se va sin chances de volver, sin embargo soy consciente que todo debe cambiar, adecuarse y que ahora este es mi lugar. Quizás ya sea hora de entrar en tu pieza para limpiar y ponerme a trabajar seriamente para comenzar con los arreglos pertinentes. Cambiar tu habitación me duele  pero dejarla en estado de abandono me duele aún más. 

Los perros también te extrañan: Nana dejó de secuestrar tus pañuelos pero cuando puede pasa la tarde en tu habitación en su colchoncito. Kiba creo que todavía te espera y hasta me parece que duerme en el garaje con la esperanza de que algún día seas vos el que abra la puerta. Mateo, Nina y Tonio como que se han acostumbrado pero no dejan de estar inquietos.

Mamá todavía está en shock y no lo puede creer, le cuesta elaborar tu ausencia y dice que a veces cree que vas a llegar a casa en cualquier momento. Todavía no ha venido al negocio, ni a verme a mí, ni a los perros, ni los arreglos que he hecho. Dice que necesita tiempo, que entrar al negocio sin que vos estés allí es algo que todavía no puede manejar. 

Por mi parte a veces me encuentro llorando ante un recuerdo pasajero o cuando me topo con cosas que hiciste o que te pertenecieron. Y de tanto en tanto me siento idiota pensando "¡cuando le cuente a papá!" después que algún proveedor o vecino me viene con algún chisme.

Tres meses. Te extraño. Te quiero mucho papi.

jueves, febrero 18, 2016

Sensibilidad

Cuando uno tiene que sacar fuerzas para seguir adelante después de una situación dolorosa es como si entrara en modo automático y no para. Pero el combustible se termina y en el preciso instante en el que uno se detiene para cargar más, cae el peso del dolor con toda su fuerza. 

Mañana va a hacer un mes que mi papá falleció. Por momentos parece que fue hace unos días, otras veces parece que fue hace un año. Así de relativo es el tiempo cuando se pierde a un ser querido. En su momento, me tomé unos días para comenzar a elaborar el dolor, pero estar en casa tirada en la cama llorando y pensando me hacía peor. Al empezar de nuevo la actividad en el negocio tuve que enfrentar el enorme vacío de su ausencia y a la vez su presencia impregnada en cada rincón: porque era su negocio y su casa. A menos de una semana de su muerte, hice el intento de comenzar a limpiar su habitación, pero me resultó abrumador. No sólo porque era su habitación, sino porque en los últimos tiempos el lugar quedó impregnado de recuerdos pocos felices. Me quebré y decidí que iba a retomar la limpieza cuando me sintiera un poco más fuerte, cuando pudiera manejar todo lo que está guardado en ese lugar. 

La piloteé por casi un mes, ocupada con el negocio, los perros, la casa, el departamento, mi mamá y salidas con amigos para distraerme. Sin embargo, ayer cuando necesitaba recargar fuerzas y al mismo tiempo intentaba seguir en piloto automático, me quebré. Estoy desocupando una mesa que estaba llena de cosas acumuladas, y dentro de todas esas cosas encontré folletería y publicidades del negocio que mi papá había diseñado totalmente a mano ya que era un negado de la computadora. Folletos tipografiados con Letraset y montados en fotocopia que cuando uno veía el resultado final ni se imaginaba que no estaban hechos digitalmente. Me largué a llorar a raudales porque de repente lo recordé sentado en el escritorio trabajando con los Letraset y recortando papeles, yendo y viniendo de la fotocopiadora, experimentando reducciones y ampliaciones. Pude sentir en esas láminas la dedicaciòn y el amor que le puso a su negocio toda la vida, y me sentí abrumada. 

Hoy cuando salí de bañarme, le comento a mi mamá que voy a llevar a ponerle pilas al reloj pulsera que él usaba porque quiero usarlo yo. Y me vino a la mente una escena de sus últimos tiempos, quizás un par de días antes de que se internara por última vez. Habíamos tenido una conversación muy seria sobre dinero, y él desde la cama me dice que buscara el reloj de su abuelo, que ahora era mío y que lo vendiera si necesitaba plata. Yo le dije que no rotundamente, que no pensaba venderlo y que ese reloj era suyo. Ahora que recuerdo su rostro, me doy cuenta de que él sabía que no le quedaba mucho tiempo, tenía una expresión que mezclaba tristeza, impotencia y tal vez un poco de miedo. Todo esto lo recordé en un segundo mientras le contaba la anécdota a mi mamá y me dirigí a mi pieza a paso apresurado antes de que el llanto volviera a controlarme. 

Mientras lloraba en mi pieza, me atravesó el pensamiento de que la persona que fue mi novia hasta hace poco más de tres semanas no me acompañó en todo este proceso de dolor, no al menos de la manera que yo esperaba y necesitaba. Y más allá de que ella se defienda diciendo que es poco empática, no deja de doler su ausencia de empatía. No deja de doler que el mismo día que intenté limpiar la habitación de mi papá y me quebré, ella decidió pausar la relación. Y ante este pensamiento seguí llorando con más fuerza. 

jueves, febrero 04, 2016

Tiempo para sanar

El tiempo no cura las heridas emocionales, uno debe hacer uso del tiempo para curarlas, Y por más que querramos soluciones rápidas y nos salteemos procesos, eso no significará que estemos curados y que ya hayamos superado una pérdida o una crisis. 
Ahora que estoy atravesando un tiempo muerto en mi noviazgo, hablando con mi novia tuvimos que reconocer que las dos nos apresuramos hace dos años a iniciar la relación sin habernos sanado previamente de las heridas que nos habían dejado nuestras respectivas relaciones previas. Entonces, los resquemores, desconfianzas, miedos e inseguridades quedan dando vueltas y meten la cuchara haciéndonos tener reacciones que se cobran por víctima a quien no tiene la culpa. 
Esta pausa que iniciamos hace dos semanas en pos de recuperar la amistad que teníamos de antes para ver si podemos encausarnos me está generando incertidumbres y ansiedad, porque yo no he modificado mis sentimientos por mi novia, pero ella sí ha cambiado lo que siente por mí. Entonces nos coloca en una situación despareja y complicada. Soy consciente de que no he sido una persona fácil de sobrellevar desde hace poco más de un año. Llámese crisis, llámense miedos e inseguridades, lo cierto es que he sido agresiva, juzgadora y absorbente. La paciencia tiene un lìmite, y la de mi novia se terminó. Pero todavía nos une un afecto que va más allá de la relación de pareja. Y las dos sabemos que si logramos salvar ese afecto quizás exista la posiblidad de recuperar lo demás. 
Por el momento ella dice que no quiere saber nada de relaciones con nadie por un tiempo, que necesita resolver las cosas que no resolvió cuando se separó y que erradamente pensó que con una relación nueva iba a poder resolverlas. Por mi lado, me duele este cambio de estatus y me duele el triple porque además se me suma el hecho de que estoy atravesando el duelo por mi papá. Pero hoy, después de una charla por ICQ, me di cuenta de que yo también necesito la pausa, la distancia y el espacio. Me di cuenta que necesito volver a estar segura de mí misma para poder estar segura con los demás y necesito recuperar mi autoestima para poder amar a alguien más.
Algo que le dejé en claro en lo que hoy hablamos es que si el tiempo pasa y yo me siento incómoda o lastimada con la situación, voy a hacérselo saber porque lamentablemente no puedo volver a verla como amiga de un día para el otro. Acordamos ser sinceras al respecto, y ella me dejó en claro que si pasa cierto tiempo y siente que no podemos volver a estar juntas me lo dejará saber. Por mi parte, lo que me queda es centrarme en mis cosas y dejar de obsesionarme con posibles escenarios futuros. Pero por sobre todas las cosas, necesito aprovechar el tiempo para curarme, para elaborar todo lo que quedé inconcluso y todavía me lastima, y poder purgar todo lo negativo. No es fácil, pero es necesario.

miércoles, febrero 03, 2016

Pérdidas, dolor y decisiones

Ayer hizo dos semanas que falleció mi papá después de tres meses de que estuviéramos yendo y viniendo del sanatorio. Durante estas dos semanas he tenido que darle la noticia a familiares, amigos y demás conocidos. Cada vez que lo digo siento como si no fuera yo quien suelta las palabras o como si se tratase de la realidad de otra persona y no la mía. Desde la psicología se dice que es una parte normal del proceso del duelo la etapa de no poder creer lo acontecido. Yo la estoy transitando ahora, en realidad el no creerlo se turna con el choque violento de la realidad de que él ya no está, con la tristeza profunda que me genera su ausencia y el peso de todas las responsabilidades sobre mis hombros. 

El lunes hizo una semana que me explotó una de las minas del campo minado llamado noviazgo, y con mi novia en este momento estamos atravezando una especia de hiatus o pausa, dónde queremos recuperar lo que fuimos perdiendo y desgastando con el tiempo: nuestra amistad y compañerismo. Por lo tanto somos y no somos novias y no sabemos que será de nuestra relación. Es una situación de mierda ese limbo en el que estamos  porque la que más necesita de eso es ella y no  yo. Lamentablemente no tengo una perilla con la cual apagar mis sentimientos de pareja hacia ella y seguir como si nada, pero al mismo tiempo sé que si tomo distancia de verdad se va todo al caño. Quizás lo que más me duele de toda esta situación es el momento en el que se da o más bien el momento que la otra parte eligió para plantear la crisis. Porque si ya no tenía suficiente con el duelo de mi papá, se le suma además esa incertidumbre y ansiedad de que mi noviazgo quizás nunca vuelva a ser un noviazgo. 

En el medio de todo esto están el negocio, la facultad, los perros y mi mamá. Y tengo que mantenerme fuerte por todos ellos. El negocio en estos momentos es mi único ingreso económico y tendrá que serlo por un tiempo porque es la única alternativa que me queda en lo que termino la carrera. La facultad no se toca porque luché mucho para llegar a dónde llegué con la carrera como para abandonar a mitad de camino. Las chances que te da la vida no se desperdician. Los perros y mi mamá dependen de mí y no puedo bajar los brazos porque ellos no tienen la culpa de mis cargas: ellos también a su manera tienen que sobrellevar la pérdida de mi papá. Ya tienen suficiente. 

Soy consciente de que no puedo quedarme tirada solo pensando en el dolor que conlleva elaborar el duelo de mi papá y tengo que seguir adelante. Por eso trato de no quedarme quieta por mucho tiempo ya sea física o mentalmente. Necesito estar ocupada, resolviendo problemas y cuestiones, haciendo cosas. Y ante todo recordarlo con el afecto y amor que siempre le tuve a pesar de nuestras grandes diferencias. Por lo tanto, ya comencé con la limpieza de la casa y de a poco veré de arrancar con los tan porstergados arreglos.

Con respecto a mi relación, he decidido pulir las aristas que en parte ocasionaron esta crisis. Aflojar con mi mal genio, con mis críticas poco constructivas y mi estado de negatividad. Pero solo eso, porque una relación se hace de a dos y no pienso colgarme la mochila que no me corresponde. Admito que no me resulta fácil esta situación de no saber que va a pasar, o de estar a expensas de que la otra parte decida que pasé el examen y que podemos ser pareja nuevamente. Realmente no sé si es algo tan saludable, pero por el momento acepto el desafío por la parte que me toca, el tiempo dará el veredicto final. 

En el negocio de a poco voy a ir implementando los cambios necesarios para levantar las ventas y en la facultad ya me hice un plan de cursado que incluye no rendir nada este año y recursar el año que viene las dos materias que me vienen dando dolores de cabeza desde primer año. Los perros ya se están acostumbrando a la nueva rutina y mi mamá mañana arranca con terapia. 

Yo por mi parte necesitaría unas vacaciones pero por ahora es imposible. Solo me queda juntar mucha fuerza, seguir adelante y que sea lo que el destino quiera.

jueves, septiembre 24, 2015

De la crisis a la creación

Aquellos que me conocen íntimamente saben que soy una persona muy insegura, principalmente en lo que respecta a mi autoestima y logros personales. Arrastro bastantes frustraciones y un área mayormente afectada es la creativa que incluye tanto la parte artística: dibujo, pintura, diseño, como la escritura. Sin embargo, esta última no está tan vapuleada como la primera. 

Toda mi vida tuve inclinación para el dibujo, de chica copiaba muy bien y aun lo sigo haciendo y si tenía que ponerme sola me costaba bastante pero lograba sacar algo decente. Cuando terminé la secundaria y se me despertó el interés por los comics, fui a varios talleres de dibujo donde aprendí a mejorar mi estilo y algunas técnicas. Mi gran problema reside en mi falta de dedicación o vagancia, o ambas cosas. A veces me pregunto si realmente tengo imaginación y creatividad, pero luego recuerdo que todos la tenemos, solo hay que entrenarlas y no reprimirlas. 

Cuando me decidí a dejar inconclusa la carrera de diseño gráfico y empezar el traductorado de inglés, corté violentamente con todo lo artístico y creí que era una etapa superada. El año pasado cuando empecé a salir con Vero, todo eso que creía enterrado resurgió. Ella es una persona muy creativa y también inquieta. A diferencia de mí, no se preocupa si las cosas le salen bien o mal de entrada, simplemente prueba, experimenta, juega y en medio de todo eso logra resultados muy copados y geniales. Cuando empezó a estudiar la carrera de cine de animación, a mí se me terminó de revolver eso que tenía reprimido por años y desde ese entonces mi lado creativo y artístico empezó una batalla dentro de mí por querer salir. Pero como sucede a menudo, las cosas no suelen salir por el lado que deben y más cuando encuentran todas las salidas cerradas, entonces comienzan a buscar caminos alternativos. 

Desde que comenzó este año esa lucha a veces se ha convertido en batalla campal, donde siento que no sirvo, que todo lo que hago lo hago mal (siempre hablando en el plano artístico) y yo misma tiro abajo mis propios trabajos. Vero por el contrario, tiene más fe en mí que yo y en cierta medida ha tratado de empujarme para que salga de ese domo de autoflagelación emocional y negativa. Todo esto no se debe solamente al hecho de que tengo esas fuerzas en pugna por salir de mi interior, sino que además estoy haciendo frente a las frustraciones y haciéndome cargo de que si en el pasado no logré concretar ciertos objetivos y sueños, no fue porque el mundo conspiró en mi contra sino porque yo no me ocupé de ponerle garra. Y el hacer consciencia de todo eso genera una mezcla de enojo, impotencia y frustración que se suman a la que ya venía de antes.

Por lo tanto, he tenido varios episodios críticos en los que lamentablemente he involucrado a Vero. Admito que por momentos me he sentido celosa y hasta envidiosa de su talento en vez de sentirme orgullosa y aprender. Quizás eso también es parte de todo el proceso de enojo, desencanto y demás emociones negativas que implosionan adentro mío. 
El último episodio crítico lo tuve este lunes que pasó, después que me agarrara una gran frustración porque un dibujo que pinté con lápices acuarelables no quedó como yo quería. A todo esto, el dibujo que pinté fue fruto de otro ataque de frustración que había tenido un par de semanas atrás, cuando estaba con la cuestión de que soy buena copiando pero no creando, y que ni siquiera sé dibujar de memoria los personajes que he copiado muchas veces. De todo esa explosión nació este dibujo de Elsa de Frozen que hice de memoria en un ataque de querer demostrarle a mi yo negativo que en realidad puedo.

Obviamente no quedé conforme con el resultado porque no me salió como la original, pero contrario a lo que yo pensaba, todos los que la vieron dijeron que estaba muy buena y que tenía mi estilo. Eso me levantó el ánimo y decidí calcarla en una cartulina para pintarla con lápices acuarelables, cosa que jamás había hecho en mi vida. Entonces el domingo pasado me instalé en mi "estudio" en la casa de mi papá y me puse pintar. Uno de mis mayores problemas cuando pinto/dibujo es mi falta de paciencia y que por hacer las cosas a los apurones termino haciendo lío, porque como dice el dicho "las cosas apuradas salen mal". Lo terminé de pintar el lunes, y no quedé conforme para nada con el resultado, porque además de no saber pintar tampoco sé sombrear y no tengo idea alguna del volumen, luz y sombra.

Vero, mi novia, me dijo que para ser la primera vez que pinto con esta técnica no estaba mal. Depende cómo lo mire a veces me parece un horror y otras me parece pasable. El mismo lunes después de terminar este dibujo, agarré una fotocopia que había hecho del mismo dibujo y probé de pintarla con marcadores. Nunca me llevé bien con los marcadores, digamos que nunca me llevé bien con ninguna técnica de pintura. Hace unos meses había estado  practicando pintando con marcadores unos dibujos de unos libros de pintar y lo que no me gustaba era que se notaba mucho el trazo y las líneas y me daba esa sensación de desprolijidad. Vero me había explicado que trabajar con marcador requiere paciencia y práctica, porque hay que pintar línea por línea en el mismo sentido así queda un trazo parejo. Pero como hablarme de paciencia y práctica a mí es como hablarle de paz mundial a un talibán, seguí sin hacer caso. Como puede apreciarse, el dibujo que pinté con marcador no solo parece hecho por una nena de 5 años sino que además esa nena parecía estár poseída por algún demonio. 


Esto me generó más enojo y frustración y derivó en una acalorada discusión con Vero donde me dijo de manera bien directa que estaba cansada de mis berrinches y de que no moviera un dedo para mejorar, y que ella por su parte ya se había cansado de intentar hacerme crecer. De vez en cuando necesito esas cachetadas virtuales para que me hagan aterrizar en la realidad, pero esta vez comprendí al fin que tiene que ser la última porque sé que la voy a terminar hartando de verdad. El mal humor me duró hasta la mitad del martes que cuando noté que cualquier cosa me hacía enojar, me metí en la cama y dormí profundamente durante 3 horas. Me levanté mucho más tranquila y predispuesta a poner en práctica lo que Vero me había explicado y mostrado con algunos videos de youtube sobre cómo pintar con marcadores. A la mañana había sacado fotocopias de algunos dibujos de los libros de pintar para poder practicar.

Elsa y Anna están en papel ilustración brillo de 100 grs y la verdad es una delicia pintar con marcadores en ese papel, porque el trazo se desliza sin problemas y resultado final parece impreso, además al ser satinado no absorbe mucho la tinta y por ende hace durar más los marcadores. Digust de Intensa Mente está en papel chambril opaco de 150 grs. Si bien me gustó el resultado final, acá sí se notan más las líneas de los trazos y no pude mezclar los colores por capa como lo hice con el papel ilustración. 



Al fin estoy entendiendo, tal como Vero me dijo, de que al arte hay que sentirlo y tiene que ser algo que se disfrute. Desde que me puse a jugar y experimentar el martes hasta hoy, estoy descubriendo nuevas maneras de conseguir los tonos que quiero  y voy probando diferentes soportes para ver con cual me siento más cómoda o se adecúa a lo que busco. Practicar con los libros de pintar es cómodo porque me focalizo solo en el color y no tengo que pensar en dibujar algo para probar cada técnica. 

Ahora estoy tranquila, pero me cansé de que los brotes de creatividad surjan de crisis violentas, porque no es ameno para mí ni para quienes me rodean. Seguiré experimentando, a ver si de tanto  pintar me inspiro para dibujar también. 

Vero, amor, sé que te hice enojar y te pido perdón, pero realmente quiero agradecerte el que con  muho esfuerzo y paciencia hagas de mí una persona mejor cada día.

martes, julio 07, 2015

Lupa con luz

Desde hace un tiempo largo ya que quería una lupa con vincha para poder leer y hacer trabajos manuales de precisión sin forzar la vista. Pero bueno, pasó el tiempo, me olvidé y surgieron otras prioridades.

Hace unas tres semanas atrás más o menos, fue a mi negocio uno de los vendedores mayoristas habitué y me muestra un catálogo de lupas, microscopios, telecospios y larga vistas de la marca Galileo. Me lo mostró a modo anecdótico y ni bien vi la lupa con vincha le pedí el precio. No tuve que pensarlo demasiado ya que el precio era mayorista así que me convenía totalmente y el plus era que este modelo además incluía luz de led, lo cual es muy cómodo en caso de escasa luz.

Hoy me la trajo y la verdad que llegó justo a tiempo ya que me tengo que poner a estudiar y el libro del cual estoy estudiando tiene la letra muy pequeña y me estaba matando la vista. Además que ahora voy a poder trabajar con mucha más comodidad a la hora de coser o incluso de dibujar pequeños detalles. 






lunes, julio 06, 2015

La mala base

Estoy estudiando traductorado de inglés en el Instituto Olga Cossettini de Rosario. Este es mi tercer año cursando y debo admitir que las materias de segundo año me están costando bastante. ¿A qué se debe? A que hice primer año en el turno vespertino y el nivel académico de dicho turno es muy inferior al nivel que ostentan el turno mañana y tarde. En el 2013 cursé cinco de las siete materias que componen el primer año, regularicé cuatro y quedé irregular en fono. El año pasado cursé las dos materias que me restaban para completar primero, literatura e historia, e hice el intento de cursar tres materias de segundo. De más está decir que el intento fue fallido. La falla se debió a razones diferentes, en el caso de lengua II fue por no tener el nivel requerido ya que tuvimos un nivel muy bajo en primero, y en las otras dos materias se debió a incompetencia de las profesoras. La incompetencia de los docentes es otra característica del turno vespertino. Todavía no sé cual es el criterio tras el cual deciden ofrecer un nivel bajo en el turno al que acuden personas que trabajan y tienen otras responsabilidades o que terminan allí por el escalafón de promedios del examen de ingreso. Me parece a mí que si justamente al turno vespertino van a parar los que más flojo salieron en el ingreso, con más razón deberían elevar el nivel académico para que puedan mejorar, o quizás es la manera más fácil de filtrar gente y que a segundo año llegue la mitad de los que ingresaron originalmente.

En mi caso particular, yo no fui al turno vespertino por bajo promedio sino por decisión personal o cuasi personal, ya que mi promedio de ingreso me habilitaba a poder cursar a la tarde sin problemas. De hecho, originalmente me quería inscribir a la tarde pero cometí el error de escuchar a una amiga que retomó la carrera cuando yo ingresé y me convenció de inscribirme a la noche así podía cursar con ella, además alegó que los cambios de turno en el instituto eran prácticamente imposibles. El tema es que ella, después que terminamos primer año, abandonó nuevamente la carrera y como si fuera poco dejó de hablarme. Mi curso original se desintegró y todos los que pudieron se pasaron a la mañana y a la tarde el año pasado. Yo tardé en reaccionar. Después de la experiencia fallida decidí cambiarme de turno este año y actualmente estoy cursando cuatro materias repartidas entre mañana y tarde.

El cambio de turno me posibilitó además el poder elegir los profesores con quienes quería cursar, por lo tanto estoy recibiendo el nivel académico que realmente busco y espero. Pero mientras tanto, ¿qué hago con el bajo nivel que recibí en primer año? Aún me quedan por rendir los finales de tres materias: gramática inglesa I, lengua I y fono I. En estos momentos estoy preparando gramática inglesa y gracias a lo que hemos dado este año en su contrapartida de segundo  he logrado entender finalmente los conceptos de primero. Sin embargo, siento que en lengua y fono estoy nadando en un limbo. Este año, gramática española II y traducción II me resultaron más difíciles de lo que pensé. En primero año, gramática española fue un poco accidentada porque ni bien arrancamos las clases la profesora titular había renunciado y estuvimos un mes sin clases hasta que encontraron una suplente que no nos dio todos los contenidos. Y en cuanto a traducción, bueno fue un desastre total porque la profesora faltaba todo el tiempo y no hicimos prácticamente nada.

En cierta medida soy afortunada de ser autodidacta y poder aprender por mi cuenta, pero el problema es que no todos tienen esa capacidad ni constancia. Me parece injusto que se filtre a la gente de esa manera, sin siquiera darles la posiblidad de tener acceso a un buen nivel académico  por el solo hecho de haber elegido un turno determinado. Mientras tanto, a gramática española y traducción en su momento las promocioné con 9 y 8 respectivamente, pero, ¿de qué me sirvió realmente si no aprendí nada y ahora tengo que hacer todo el recorrido sola?

Al menos en ambas gramáticas aprendí a dominar el análisis sintáctico que en primer año me parecía inentendible, pero es mandatorio que refuerce la teoría porque es justamente donde fallé en el parcial que tuve de española hace dos semanas. En fin, solo me queda tratar de ponerme al día por mi cuenta y recuperar como pueda aquello que no me enseñaron en primer año. Tengo que compensar la mala base que me dieron.

viernes, julio 03, 2015

La saturación de las redes sociales

Borré la aplicación de Facebook y de Twitter de mi celular. Y en las pocas horas que han pasado desde que lo hice me siento más tranquila. Solo dejé instalado el messenger de Facebook para que aquellos que lo usan como único medio para comunicarse conmigo puedan seguir haciéndolo. Twitter no es algo que me importe demasiado  porque la verdad no le pongo mucha atención y lo uso muy esporádicamente, pero Facebook se había tornado un vicio y más aún en el celular. No descarto entrar desde la computadora cuando lo necesite para chequear alguna cosa ya que lamentablemente allí también recibo información de la escuela y de cuestiones relacionadas a mi carrera y profesión.
¿Por qué tomé esta decisión? Porque me cansé. Pero no me cansé solo de Facebook, me harté de la gente en general. Y me cansé de que en Facebook todo el mundo es "experto" y "opinólogo" de absolutamente todo sin tener la más mínima idea de nada, que se conteste con agresión sobre cualquier tópico, que no pueda haber un intercambio de ideas y conocimientos sin que haya roces o situaciones de bullying. Me cansé de que se me juzgue por mis gustos y mis hobbies, que no pueda compartir las cosas que sigo o me gustan sin que me critiquen porque se cansan de que sea repetitiva con tal o cual tema. La verdad que mis espacios virtuales los uso para hacer catarsis y difundir todo lo que me gusta y disfruto y si tengo que andar peleándome con medio mundo y tengo que fumarme la negatividad que ronda en cada publicación, prefiero emplear ese tiempo y energía en cosas que sean constructivas, que sumen, que me den placer.

Hace 11 años cuando Facebook surgió tímidamente como la red social para Zuckerberg y sus íntimos nadie logró imaginar el monstruo en el que se iba a convertir. ¿Facebook es bueno o malo? Creo que simplemente es una herramienta, el buen o mal uso depende de quien la maneje. El verdadero problema reside en la masificación. Todo aquello que se masifica se termina pudriendo en tiempo record. ¿Por qué? Porque justamente cualquiera tiene acceso a algo que no sabe usar y por ende le termina dando un mal uso y ese mal uso hace que todo el sistema se corrompa y se caiga. Sucede con todo, pero la tecnología es el ejemplo más gráfico que tenemos a mano. Y cuando la masificación llega a su cénit, aquellos que originalmente le dábamos un uso responsable nos cansamos y nos vamos y así se repite el ciclo con otra cosa nueva que surge hasta que también se masifica.

Por momentos extraño los primeros tiempos de internet, cuando realmente el intercambio de información y de ideas era genuino y existía un respeto por el otro. Incluso había una netiquette con reglas de comportamiento dentro de internet. Hoy por hoy se siente como si una horda de salvajes nos hubiesen invadido con garrotes y se hubiesen apoderado de la civilización.

En lo que a mí concierne, las redes sociales me saturaron y me cansaron. Ya no tienen nada nuevo que ofrecerme y no las necesito para estar en contacto con la gente que realmente me importa. Lo que sí me aterra es el poder narcótico que tienen sobre la gente y lo digo a consciencia ya que yo fui víctima de ese mismo poder. Cuando uno logra más o menos despertar, se da cuenta del tiempo que perdió, de lo que no vió, de lo que no vivió, de lo que no presenció por estar pendiente de una pantalla y de notificaciones que no significan nada pero que a mucha gente les forja el ego y la autoestima. En un futuro no muy lejano los sociólogos y antropólogos van a tener un festín analizando a esta sociedad postmoderna que vive con la jeta clavada en una pantalla.

En fin, prefiero dedicarme a reflexionar en este espacio que considero mucho más acogedor y personal y en el cual no necesito ni un "me gusta" ni comentarios innecesarios.

sábado, noviembre 01, 2014

El enemigo interior

Es difícil explicar lo que siento por momentos. A grandes rasgos puedo decir que estoy en ese período de repliegue y retroceso después de haber avanzado bastante en muchas áreas. Es como cuando se juega a esos juegos de tableros y se cae en una casilla dónde sucede algo que a uno lo hace retroceder unos cuantos casilleros.

Desde el año pasado a esta parte logré avanzar mucho tanto en estudio como en lo que respecta a la vida personal. Después de enfrentar rupturas de diferentes índoles, una autoestima mansillada nuevamente y el ataque de todas las inseguridades, es como que si hubiese recobrado el sentido y el camino de a poco. Pero ahora de nuevo siento que tengo una recaída, que los miedos vuelven a contraatacar y que la negatividad me quiere controlar viendo todo negro, con problemas y sin esperanzas. Quizás la gran diferencia con antes es que ahora soy consciente y que logro despertar del trance, darme cuenta de lo que pasa y frenarme antes de llegar a un punto sin retorno.

El miedo siempre fue mi mayor enemigo, creo que nací con miedo o tal vez gasté todo el coraje en el parto difícil que me tocó para nacer. De algo estoy segura, soy fuerte a pesar del miedo, las inseguridades y las circunstancias. He aguantado cosas que hasta yo misma me admiro de haberlas aguantado.

Este año más allá de los logros acádemicos, hice un gran paso en lo personal al ponerme de novia. Y si bien el escenario no es el ideal, porque es una relación a distancia, se compensa de sobra con la compatibilidad que tengo con mi novia y con la naturalidad con que fluyen las emociones y los sentimientos. Sin embargo desde un tiempo a esta parte, siento como que todo me genera negatividad (y no estoy hablando de mi relación, sino de mi vida en general). El estudio me genera muchas frustraciones que la mayoría de las veces viven en mi mente y que limitan mi potencial para dar mucho más y evolucionar. Mi novia es una persona que no tiene miedo, que no tiene problemas en arriesgar y que siempre persigue lo que quiere. En cierto modo me recuerda a mí misma cuando era más chica solo que en mi caso nunca tuve la suficiente fortaleza para hacer las cosas y todo por causa del miedo.

Cuando creía que en gran parte lo había superado y controlado, regresó y con más intensidad. Siento como si tuviese que pelear con una fuerza invisible que trata de doblegarme y desviarme de mis objetivos como ya lo hizo antaño en el pasado. Por momentos pareciera que todos los grilletes que mis padres me pusieron hubiesen cobrado forma en una especie de yo interior que trata de sabotear mi felicidad. Si hago un repaso mental a situaciones pasadas, el tema del autosabotaje ya está presente en excusas y actitudes negativas que terminaban por dar por tierra con mis sueños y objetivos. No es nada placentero porque es como si no fuera yo la que hablara, es como si esa misma fuerza tomara el control de lo que digo y pienso y me convenciera de darme por vencida.

Varias personas a lo largo de mi vida me han apretado botones diferentes y me han sacudido de diversas maneras. Mi novia no es la excepción, solo que ella a diferencia de los anteriores no lo hace para dañarme sino para hacerme evolucionar. Y es justamente ese piqueteo el que mi instinto y subconsciente perciben como un peligro y automáticamente levantan las barreras para protegerse. Es como en la película Frozen, cuando Anna va en busca de Elsa y cuando la encuentra en su palacio de hielo está  radiante, pero ni bien trata de convencerla de regresar, Elsa se asusta y como mecanismo de defensa crea un monstruo de nieve para echarla. El monstruo representa sus miedos en una forma abominable. Yo siento que se monstruo está dentro mío y me obliga a decir cosas que parecen irracionales, me hace sonar como alguien incoherente y falto de madurez. Siento que no soy yo quien habla; que en realidad en mi interior yo quiero exactamente lo opuesto a lo que estoy diciendo. Siento que lo que digo es la manera barata de excusarme para no jugármela porque de repente mi espacio personal se ve invadido por las mejores intenciones de quien me ama y eso me apabulla. Es como si tuviera que procesar muchas emociones juntas que hacen que mi sistema se sature.

Siento que dentro mío hay una batalla por los miedos, lo que soy y lo que quiero ser. No sé quien ganará, solo sé que a veces se torna muy difícil poder seguir adelante.

viernes, octubre 17, 2014

Encrucijada



Hablando hoy con mi novia sobre la carrera que va a comenzar el año próximo, su trabajo, los malavares económicos y como eso afectará nuestra relación a distancia, me quedé en modo introspectivo con respecto a mi propia situación. Desde hace tiempo que hee estado considerando buscar trabajo pero lo que me tira para atrás es el hecho de que se puede ver en peligro el cursado del traductorado. Por un lado necesito un trabajo aunque sea de medio tiempo, necesito dinero. Además no me vendría mal para ganar experiencia y de paso independizarme del entorno familiar que últimamente no me está haciendo nada bien.  El tema es que el tiempo y la energía que insume un trabajo pondrían en grave riesgo la carrera porque también consume mucho tiempo y energía. Lamentablemente es una carrera que además de las horas de cursado exige prácticamente la misma cantidad de horas en casa estudiando, haciendo trabajos prácticos y tarea. Este año las cinco materias me desbordaron por su nivel de exigencia y abandoné tres. Mi plan es el año que viene cursar cinco materias porque no quiero que la carrera se me haga eterna, cuanto mucho calculo tres años más de cursado y ya. Necesito recibirme para poder ejercer la profesión y sé que si me pongo a trabajar eso no va a suceder en un futuro inmediato.
También soy consciente que no es algo imposible el combo de estudiar y trabajar y que requiere más bien predisposición y sacrificio; dos cosas que quizás hace veinte años atrás estaba más dispuesta a hacer pero que ahora ya perdí las ganas y la estamina.  No sé si estoy dispuesta a sacrificar mi tiempo libre y mis hobbies, además sé que si lo hago eso implicaría que mis niveles de stress se irían por las nubes y me voy a colapsar como ya me ha pasado. Los colapos por stress no son nada bonito y después me tengo que tomar un mes o un año sabático para recuperarme.
Todavía no sé bien qué hacer. En mi situación un trabajo remoto que se pueda realizar desde casa y con horarios flexibles sería lo ideal, pero no sé por dónde arrancar. Lo único que sé es que necesito dinero, necesito terminar la carrera y siento que ambas cosas no van de la mano.

jueves, octubre 02, 2014

El dilema del pelo largo

El sexismo no es privativo de los hombres como la mayoría de las veces se asume, está presente en ambos géneros y a veces las mujeres hacen muestras ilógicas de prejuicios e intolerancia hacia los hombres que dejan chiquitos a más de un machista. Siempre dije que no hay peor machista que una mujer y en muchos casos el hombre machista no lo es por ejemplo de su progenitor paterno sino por directa influencia de la crianza de su madre.

 A veces es increíble que hoy por hoy aún persistan prejuicios y estereotipos trillados de la índole de que los hombres deben llevar el cabello corto y las mujeres largo y que viceversa está mal. Aunque parezca mentira todavía hay gente que piensa así: mi madre es una de ellas. Hace un rato mientras cocinaba tuvimos una pequeña discusión al respecto que devino de un comentario de algo que ella había visto en una película. Me cuenta que había pescado al pasar una película en la cual uno de los personajes llevaba el pelo largo trenzado hasta la cintura. Hastá ahí todo normal, el tema es que su comentario no solo estaba teñido de ese tono escandaloso sino también con cierto tinte de asco ante la imagen visual de un varón con pelo largo y no solo eso sino además llevando una trenza. Mi respuesta o más bien pregunta fue "¿Y?" a lo que ella, con un dejo de indignación pasó a explicarme que un hombre no tiene necesidad de llevar el pelo largo y mucho menos trenzado. Le dije que esa postura es tan ridícula como decir que la mujer no puede usar pantalones. 

La discusión se prolongó un par de minutos más entre comentarios masticados entre dientes. Uno de ellos fue "con razón el mundo está lleno de hijos de puta". Le pregunto que tenía que ver una cosa con la otra y me sale con que los hombres con pelo largo no son de confianza y seguramente son hijos de puta. La verdad a esas alturas yo no sabía si reírme o llorar y me limité a decirle "Si vas juzgar a una persona por su cabello, desde ya te digo que vamos MUY mal. ¿Así que desconfías de un tipo porque tiene pelo largo pero si se te presenta uno con el pelito bien cortito a lo "macho" como a vos te parece correcto asumís que es un buen tipo? Y capaz que ese es justamente un asesino serial..." La conversación terminó con que conmigo no se puede hablar de nada y que soy intolerante. 

Yo puedo entender que haya gente de generaciones más viejas que por ahí se criaron en otra época y que les cuesta asimilar cambios propios de lo que se vive ahora. El problema es que este prejuicio pelotudo por el pelo largo en un varón no tiene nada que ver con las épocas sino con una programación insertada en el cerebro que proviene de una gran ignorancia. Me duele mucho que cuestiones de esta índole salgan de mi propia familia, se digan en mi propia casa y no de cualquiera sino de la persona que me dio el ser. Por ahí ahora logro entender un poco  mejor gran parte de los mambos que me aquejaron durante la mayor parte de mi vida. Cuando uno se sale de la matrix ve las cosas con otros ojos, empieza a comprender porque tuvo que pelearla tanto para conseguir cosas que se suponen son normales. También cosas así me sirven para entender porque cuando pido comprension y tolorancia con respecto a mi bisexualidad o el hecho de que esté en pareja con una mujer me choco contra una pared. No puedo pretender que comprendan mi sexualidad si en su conjunto de valores ven con horror que un hombre lleve el pelo hasta la cintura.

domingo, agosto 31, 2014

Una lista de libros interesante.

Que el título no engañe, los libros se pueden leer a cualquier edad. Lo que sí admito que por ahí ciertos libros pueden cambiarte la vida si los lees desde muy temprano.

Books you need to read in your 20s

Cuando buscar defectos es más importante que el resultado final

Domingo.Me propuse cocinar hoy. Como lo venía pensando desde ayer, compré lo que necesitaba en el supermercado y hoy después de desayunar y poner ropa en el lavarropas empecé con los preparativos. Me gusta cocinar, y quizás me gustaría aún más y sería un prodigio de la cocina si mi madre no me hubiese prohíbido tocar la cocina durante toda mi vida. Tengo 37 años y comencé mi incursión culinaria hace  menos de un año gracias a que rompí con muchas cadenas emocionales y mentales y también gracias a la terapia que me ayudó a romperlas. Volviendo al tema, el plato de hoy será arroz blanco, milanesas de zapallitos y choclo. 

La anécdota no es lo que vamos a comer sino un minúsculo incidente durante los preparativos de las milanesas. No me gusta que haya gente en la cocina mientras estoy cocinando: primero porque no hay espacio; segundo porque si solo van a criticar y hacer comentarios negativos mejor quédense afuera. Mi madre pertenece a esa clase de persona, no te ayuda con lo que necesitás pero está en primera fila para criticar y hacerte dudar en el peor de los casos de los ingredientes y procedimientos. Mientras me encontraba batiendo el huevo con la mostaza para empezar con el rebozado de  los zapallitos, ella tuvo que entrar para controlar los choclos que estaban hirviendo y de paso aprovechar a hacer sus observaciones inútiles. 

El disparador fue el hecho de que ya que estaba allí, le pedí ayuda con la mostaza: que la  pusiera en la cuchara así yo podía mezclarla con el huevo. Al parecer para ella fue más importante observar el tipo de tenedor que yo estaba usando para batir el huevo y en vez de asistirme con lo que necesitaba empezó a buscar otro tenedor en el cajón de los cubiertos. Parece que el apocalipsis iba a ser inminente si yo seguía usando un tenedor de postre (que para efectos es igual a un tenedor común solo un poquito más chico) para batir el huevo y su intención era interrumpir mi proceso para que cambiara de utensilio, lo cual implicaba ensuciar otra cosa más. ¡AL PEDO!

Ante mi negativa de cambiar de tenedor y de pedirle un tanto exhasperada que pusiera la condenada mostaza en la cuchara, ella empezó con su letanía de que soy una inútil, de que nunca llegará el día  que haga las cosas totalmente bien, y que de siempre habrá anormalidades en todo lo que hago. Hace un año quizas, todos esos comentarios hubiesen hecho mella en mi vapuleada autoestima, pero sinceramente hoy no: solo me resbalaron. Claro que cuando terminé todo no pudieron faltar sus comentarios relacionados con mi herencia genética, achacando cada uno de mis defectos a mi familia paterna. 

En fin...

sábado, marzo 01, 2014

Salir de la zona de comfort: nivel extremo

Es cierto lo que se dice de que la vida comienza una vez que se sale de la zona de comfort. ¿Qué quiere decir esto? Que una vez que nos aventuramos fuera de los límites seguros y conocidos comienza la verdadera experiencia, se comienza verdaderamente a vivir, comienzan los desafíos. Soy la persona menos indicada para hablar sobre esto, porque reconozco que me siento muy cómoda y me cuesta salir de mi cubil para enfrentar el mundo muchas veces. Con medio año de terapia sobre los hombros y mucha introspección, me dí cuenta que me formaron así en base a crianza y adoctrinamiento. Es increíble como los padres son maestros de la manipulación y  lavado cerebral cuando se lo proponen. Claro que no voy a quedarme con eso y seguir encerrada en esa zona segura solo porque me hicieron así. También es claro que las cadenas y el adoctrinamiento no se rompen como si nada de un día para el otro.
Recién tuve un ejemplo extremo de parte de mi mamá en cuanto a su negación de salir de su zona de comfort. Me puse a preparar un vaso de medio litro de esos que vienen con tapa y con sorbete con jugo para tener para tomar esta noche mientras miro unas películas. En la bolsa donde están guardados los sobres con los jugos instántaneos en polvo había un par que no eran de la marca que siempre acostumbramos a comprar, seguramente los trajo mi papá en algún momento. Separo uno para preparar para la cena y ella me dice que mejor prepare el de la marca que tomamos siempre. Le digo que si no usa esos de la otra marca se terminarán venciendo (como sucede con muchos alimentos en mi casa por no ser consumidos) y los va a tener que terminar tirando a la basura. Su respuesta fue que prefiere tirarlos antes de arriesgarse a tomar algo de una marca que no conoce. Cabe aclarar que estos jugos en cuestión de la marca BC La Campagnola, osea una primera marca y que no son nada baratos comparados con los Arcor o Tang. Entonces le cuestiono su postura y le digo: "¿Así que preferís tirar a la basura algo con tal de no probar algo que no conocés? Y que encima con lo que cuesta todo ahora, no nos podemos dar el lujo de tirar cosas por capricho." Separé igualmente el jugo para prepararlo. ¿Su reproche? Que la reté en vez de decir las cosas de manera delicada. Es mi madre, y todavía después de 37 años de haberme parido no sabe que la delicadeza no es parte de mí.

"Congelada" una vez más

Anoche ví Frozen por quinta vez. Solo que esta vez fue en casa, en la laptop y con mi mamá. La copia HD de iTunes sirvió como chupete mental hasta que el bluray salga a la venta, cosa que desconozco cuando lo hará acá en Argentina y dado que la posibilidad de comprar la versión americana por ahora luce casi imposible, bueno me conformo con la versión digital.
No voy a entrar en detalles sobre las voces originales en inglés que obviamente amé, porque para eso haré un análisis aparte. Este posts es más que nada una manera de dejarme un recordatorio personal de que además de continuar con mi investigación sobre las versiones de las canciones en los distintos idiomas y qué criterios se utilizaron a la hora de la traducción, también hay otras cuestiones que me gustaría analizar en profundidad y que no voy a hacer ahora.
Al fin logré acomodar en mi cabeza lo que en un principio cuando vi la película por primera vez me había "molestado" sobre los padres de Elsa y de Anna. La primera impresión fue de que ellos en cierta medida fueron culpables del trauma de Elsa, de sus miedos e inseguridades y que para efectos no la prepararon para enfrentar sus desafíos sino más bien la educaron para esconderse. Conforme vi la película las demás veces, me dí cuenta que en realidad ellos no lo hicieron con malas intenciones, sino que no sabían como lidiar con una hija con esos poderes y a lo único que pudieron recurrir para protegerla fue al encierro y al aislamiento, algo bastante común si tenemos en cuenta el contexto histórico (siglo XIX) y social. Anoche volví a la impresión inicial que había tenido y si bien reconozco que lo que hicieron fue por amor, eso no quita el hecho de que a ambas chicas en cierta medida les arruinaron la infancia y no les dieron elementos para que cuando quedaran solas pudieran enfrentar el mundo. Podrán decirme que si no hubiese sido así no hubiese habido conflicto y por ende no había historia ni película, pero eso no quita que uno no pueda analizar las conductas y decisiones de los personajes y sus consecuencias para con la historia. Creo que los guionistas no solo buscaron transmitir como mensaje central el amor fraternal, sino mostrar toda la dinámica de los vínculos familiares y como una decisión o una actitud que se toma ante una situación puede marcar de por vida a alguien.
El mensaje no es solamente para los chicos, para que aprendan a valorar los vínculos fraternales sino también para los padres, para que vean que tener un hijo especial requiere aceptación primero de parte de ellos para que ese niño pueda aceptarse a sí mismo y luego ser aceptado por su entorno. Esconder, encerrar, reprimir, sobreproteger pueden parecer las opciones más lógicas y quizás desesperadas ante situaciones difíciles, porque un padre siempre va a querer evitarle sufrimiento a su hijo, pero hay que saber ver que a largo plazo lejos de salvarlos del sufrimiento se los condena a una pena y carga mucho más grande.
Como dije, este post es más bien una forma de acordarme de realizar un ensayo sobre esa parte específica de la historia, sobre el rol que los padres de Elsa y Anna jugaron en las vidas de ellas, sin juzgarlos porque se entiendo que lo hicieron pensando en lo mejor para las hijas, pero lo hicieron con miedo y ya sabemos que el miedo puede ser el peor enemigo.