Desde hace un tiempo largo ya que quería una lupa con vincha para poder leer y hacer trabajos manuales de precisión sin forzar la vista. Pero bueno, pasó el tiempo, me olvidé y surgieron otras prioridades.
Hace unas tres semanas atrás más o menos, fue a mi negocio uno de los vendedores mayoristas habitué y me muestra un catálogo de lupas, microscopios, telecospios y larga vistas de la marca Galileo. Me lo mostró a modo anecdótico y ni bien vi la lupa con vincha le pedí el precio. No tuve que pensarlo demasiado ya que el precio era mayorista así que me convenía totalmente y el plus era que este modelo además incluía luz de led, lo cual es muy cómodo en caso de escasa luz.
Hoy me la trajo y la verdad que llegó justo a tiempo ya que me tengo que poner a estudiar y el libro del cual estoy estudiando tiene la letra muy pequeña y me estaba matando la vista. Además que ahora voy a poder trabajar con mucha más comodidad a la hora de coser o incluso de dibujar pequeños detalles.
Mi refugio virtual para reflexionar sobre todo tipo de temas y compartir mis gustos y pasatiempos.
martes, julio 07, 2015
lunes, julio 06, 2015
La mala base
Estoy estudiando traductorado de inglés en el Instituto Olga Cossettini de Rosario. Este es mi tercer año cursando y debo admitir que las materias de segundo año me están costando bastante. ¿A qué se debe? A que hice primer año en el turno vespertino y el nivel académico de dicho turno es muy inferior al nivel que ostentan el turno mañana y tarde. En el 2013 cursé cinco de las siete materias que componen el primer año, regularicé cuatro y quedé irregular en fono. El año pasado cursé las dos materias que me restaban para completar primero, literatura e historia, e hice el intento de cursar tres materias de segundo. De más está decir que el intento fue fallido. La falla se debió a razones diferentes, en el caso de lengua II fue por no tener el nivel requerido ya que tuvimos un nivel muy bajo en primero, y en las otras dos materias se debió a incompetencia de las profesoras. La incompetencia de los docentes es otra característica del turno vespertino. Todavía no sé cual es el criterio tras el cual deciden ofrecer un nivel bajo en el turno al que acuden personas que trabajan y tienen otras responsabilidades o que terminan allí por el escalafón de promedios del examen de ingreso. Me parece a mí que si justamente al turno vespertino van a parar los que más flojo salieron en el ingreso, con más razón deberían elevar el nivel académico para que puedan mejorar, o quizás es la manera más fácil de filtrar gente y que a segundo año llegue la mitad de los que ingresaron originalmente.
En mi caso particular, yo no fui al turno vespertino por bajo promedio sino por decisión personal o cuasi personal, ya que mi promedio de ingreso me habilitaba a poder cursar a la tarde sin problemas. De hecho, originalmente me quería inscribir a la tarde pero cometí el error de escuchar a una amiga que retomó la carrera cuando yo ingresé y me convenció de inscribirme a la noche así podía cursar con ella, además alegó que los cambios de turno en el instituto eran prácticamente imposibles. El tema es que ella, después que terminamos primer año, abandonó nuevamente la carrera y como si fuera poco dejó de hablarme. Mi curso original se desintegró y todos los que pudieron se pasaron a la mañana y a la tarde el año pasado. Yo tardé en reaccionar. Después de la experiencia fallida decidí cambiarme de turno este año y actualmente estoy cursando cuatro materias repartidas entre mañana y tarde.
El cambio de turno me posibilitó además el poder elegir los profesores con quienes quería cursar, por lo tanto estoy recibiendo el nivel académico que realmente busco y espero. Pero mientras tanto, ¿qué hago con el bajo nivel que recibí en primer año? Aún me quedan por rendir los finales de tres materias: gramática inglesa I, lengua I y fono I. En estos momentos estoy preparando gramática inglesa y gracias a lo que hemos dado este año en su contrapartida de segundo he logrado entender finalmente los conceptos de primero. Sin embargo, siento que en lengua y fono estoy nadando en un limbo. Este año, gramática española II y traducción II me resultaron más difíciles de lo que pensé. En primero año, gramática española fue un poco accidentada porque ni bien arrancamos las clases la profesora titular había renunciado y estuvimos un mes sin clases hasta que encontraron una suplente que no nos dio todos los contenidos. Y en cuanto a traducción, bueno fue un desastre total porque la profesora faltaba todo el tiempo y no hicimos prácticamente nada.
En cierta medida soy afortunada de ser autodidacta y poder aprender por mi cuenta, pero el problema es que no todos tienen esa capacidad ni constancia. Me parece injusto que se filtre a la gente de esa manera, sin siquiera darles la posiblidad de tener acceso a un buen nivel académico por el solo hecho de haber elegido un turno determinado. Mientras tanto, a gramática española y traducción en su momento las promocioné con 9 y 8 respectivamente, pero, ¿de qué me sirvió realmente si no aprendí nada y ahora tengo que hacer todo el recorrido sola?
Al menos en ambas gramáticas aprendí a dominar el análisis sintáctico que en primer año me parecía inentendible, pero es mandatorio que refuerce la teoría porque es justamente donde fallé en el parcial que tuve de española hace dos semanas. En fin, solo me queda tratar de ponerme al día por mi cuenta y recuperar como pueda aquello que no me enseñaron en primer año. Tengo que compensar la mala base que me dieron.
En mi caso particular, yo no fui al turno vespertino por bajo promedio sino por decisión personal o cuasi personal, ya que mi promedio de ingreso me habilitaba a poder cursar a la tarde sin problemas. De hecho, originalmente me quería inscribir a la tarde pero cometí el error de escuchar a una amiga que retomó la carrera cuando yo ingresé y me convenció de inscribirme a la noche así podía cursar con ella, además alegó que los cambios de turno en el instituto eran prácticamente imposibles. El tema es que ella, después que terminamos primer año, abandonó nuevamente la carrera y como si fuera poco dejó de hablarme. Mi curso original se desintegró y todos los que pudieron se pasaron a la mañana y a la tarde el año pasado. Yo tardé en reaccionar. Después de la experiencia fallida decidí cambiarme de turno este año y actualmente estoy cursando cuatro materias repartidas entre mañana y tarde.
El cambio de turno me posibilitó además el poder elegir los profesores con quienes quería cursar, por lo tanto estoy recibiendo el nivel académico que realmente busco y espero. Pero mientras tanto, ¿qué hago con el bajo nivel que recibí en primer año? Aún me quedan por rendir los finales de tres materias: gramática inglesa I, lengua I y fono I. En estos momentos estoy preparando gramática inglesa y gracias a lo que hemos dado este año en su contrapartida de segundo he logrado entender finalmente los conceptos de primero. Sin embargo, siento que en lengua y fono estoy nadando en un limbo. Este año, gramática española II y traducción II me resultaron más difíciles de lo que pensé. En primero año, gramática española fue un poco accidentada porque ni bien arrancamos las clases la profesora titular había renunciado y estuvimos un mes sin clases hasta que encontraron una suplente que no nos dio todos los contenidos. Y en cuanto a traducción, bueno fue un desastre total porque la profesora faltaba todo el tiempo y no hicimos prácticamente nada.
En cierta medida soy afortunada de ser autodidacta y poder aprender por mi cuenta, pero el problema es que no todos tienen esa capacidad ni constancia. Me parece injusto que se filtre a la gente de esa manera, sin siquiera darles la posiblidad de tener acceso a un buen nivel académico por el solo hecho de haber elegido un turno determinado. Mientras tanto, a gramática española y traducción en su momento las promocioné con 9 y 8 respectivamente, pero, ¿de qué me sirvió realmente si no aprendí nada y ahora tengo que hacer todo el recorrido sola?
Al menos en ambas gramáticas aprendí a dominar el análisis sintáctico que en primer año me parecía inentendible, pero es mandatorio que refuerce la teoría porque es justamente donde fallé en el parcial que tuve de española hace dos semanas. En fin, solo me queda tratar de ponerme al día por mi cuenta y recuperar como pueda aquello que no me enseñaron en primer año. Tengo que compensar la mala base que me dieron.
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viernes, julio 03, 2015
La saturación de las redes sociales
Borré la aplicación de Facebook y de Twitter de mi celular. Y en las pocas horas que han pasado desde que lo hice me siento más tranquila. Solo dejé instalado el messenger de Facebook para que aquellos que lo usan como único medio para comunicarse conmigo puedan seguir haciéndolo. Twitter no es algo que me importe demasiado porque la verdad no le pongo mucha atención y lo uso muy esporádicamente, pero Facebook se había tornado un vicio y más aún en el celular. No descarto entrar desde la computadora cuando lo necesite para chequear alguna cosa ya que lamentablemente allí también recibo información de la escuela y de cuestiones relacionadas a mi carrera y profesión.
¿Por qué tomé esta decisión? Porque me cansé. Pero no me cansé solo de Facebook, me harté de la gente en general. Y me cansé de que en Facebook todo el mundo es "experto" y "opinólogo" de absolutamente todo sin tener la más mínima idea de nada, que se conteste con agresión sobre cualquier tópico, que no pueda haber un intercambio de ideas y conocimientos sin que haya roces o situaciones de bullying. Me cansé de que se me juzgue por mis gustos y mis hobbies, que no pueda compartir las cosas que sigo o me gustan sin que me critiquen porque se cansan de que sea repetitiva con tal o cual tema. La verdad que mis espacios virtuales los uso para hacer catarsis y difundir todo lo que me gusta y disfruto y si tengo que andar peleándome con medio mundo y tengo que fumarme la negatividad que ronda en cada publicación, prefiero emplear ese tiempo y energía en cosas que sean constructivas, que sumen, que me den placer.
Hace 11 años cuando Facebook surgió tímidamente como la red social para Zuckerberg y sus íntimos nadie logró imaginar el monstruo en el que se iba a convertir. ¿Facebook es bueno o malo? Creo que simplemente es una herramienta, el buen o mal uso depende de quien la maneje. El verdadero problema reside en la masificación. Todo aquello que se masifica se termina pudriendo en tiempo record. ¿Por qué? Porque justamente cualquiera tiene acceso a algo que no sabe usar y por ende le termina dando un mal uso y ese mal uso hace que todo el sistema se corrompa y se caiga. Sucede con todo, pero la tecnología es el ejemplo más gráfico que tenemos a mano. Y cuando la masificación llega a su cénit, aquellos que originalmente le dábamos un uso responsable nos cansamos y nos vamos y así se repite el ciclo con otra cosa nueva que surge hasta que también se masifica.
Por momentos extraño los primeros tiempos de internet, cuando realmente el intercambio de información y de ideas era genuino y existía un respeto por el otro. Incluso había una netiquette con reglas de comportamiento dentro de internet. Hoy por hoy se siente como si una horda de salvajes nos hubiesen invadido con garrotes y se hubiesen apoderado de la civilización.
En lo que a mí concierne, las redes sociales me saturaron y me cansaron. Ya no tienen nada nuevo que ofrecerme y no las necesito para estar en contacto con la gente que realmente me importa. Lo que sí me aterra es el poder narcótico que tienen sobre la gente y lo digo a consciencia ya que yo fui víctima de ese mismo poder. Cuando uno logra más o menos despertar, se da cuenta del tiempo que perdió, de lo que no vió, de lo que no vivió, de lo que no presenció por estar pendiente de una pantalla y de notificaciones que no significan nada pero que a mucha gente les forja el ego y la autoestima. En un futuro no muy lejano los sociólogos y antropólogos van a tener un festín analizando a esta sociedad postmoderna que vive con la jeta clavada en una pantalla.
En fin, prefiero dedicarme a reflexionar en este espacio que considero mucho más acogedor y personal y en el cual no necesito ni un "me gusta" ni comentarios innecesarios.
¿Por qué tomé esta decisión? Porque me cansé. Pero no me cansé solo de Facebook, me harté de la gente en general. Y me cansé de que en Facebook todo el mundo es "experto" y "opinólogo" de absolutamente todo sin tener la más mínima idea de nada, que se conteste con agresión sobre cualquier tópico, que no pueda haber un intercambio de ideas y conocimientos sin que haya roces o situaciones de bullying. Me cansé de que se me juzgue por mis gustos y mis hobbies, que no pueda compartir las cosas que sigo o me gustan sin que me critiquen porque se cansan de que sea repetitiva con tal o cual tema. La verdad que mis espacios virtuales los uso para hacer catarsis y difundir todo lo que me gusta y disfruto y si tengo que andar peleándome con medio mundo y tengo que fumarme la negatividad que ronda en cada publicación, prefiero emplear ese tiempo y energía en cosas que sean constructivas, que sumen, que me den placer.
Hace 11 años cuando Facebook surgió tímidamente como la red social para Zuckerberg y sus íntimos nadie logró imaginar el monstruo en el que se iba a convertir. ¿Facebook es bueno o malo? Creo que simplemente es una herramienta, el buen o mal uso depende de quien la maneje. El verdadero problema reside en la masificación. Todo aquello que se masifica se termina pudriendo en tiempo record. ¿Por qué? Porque justamente cualquiera tiene acceso a algo que no sabe usar y por ende le termina dando un mal uso y ese mal uso hace que todo el sistema se corrompa y se caiga. Sucede con todo, pero la tecnología es el ejemplo más gráfico que tenemos a mano. Y cuando la masificación llega a su cénit, aquellos que originalmente le dábamos un uso responsable nos cansamos y nos vamos y así se repite el ciclo con otra cosa nueva que surge hasta que también se masifica.
Por momentos extraño los primeros tiempos de internet, cuando realmente el intercambio de información y de ideas era genuino y existía un respeto por el otro. Incluso había una netiquette con reglas de comportamiento dentro de internet. Hoy por hoy se siente como si una horda de salvajes nos hubiesen invadido con garrotes y se hubiesen apoderado de la civilización.
En lo que a mí concierne, las redes sociales me saturaron y me cansaron. Ya no tienen nada nuevo que ofrecerme y no las necesito para estar en contacto con la gente que realmente me importa. Lo que sí me aterra es el poder narcótico que tienen sobre la gente y lo digo a consciencia ya que yo fui víctima de ese mismo poder. Cuando uno logra más o menos despertar, se da cuenta del tiempo que perdió, de lo que no vió, de lo que no vivió, de lo que no presenció por estar pendiente de una pantalla y de notificaciones que no significan nada pero que a mucha gente les forja el ego y la autoestima. En un futuro no muy lejano los sociólogos y antropólogos van a tener un festín analizando a esta sociedad postmoderna que vive con la jeta clavada en una pantalla.
En fin, prefiero dedicarme a reflexionar en este espacio que considero mucho más acogedor y personal y en el cual no necesito ni un "me gusta" ni comentarios innecesarios.
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sábado, noviembre 01, 2014
El enemigo interior
Es difícil explicar lo que siento por momentos. A grandes rasgos puedo decir que estoy en ese período de repliegue y retroceso después de haber avanzado bastante en muchas áreas. Es como cuando se juega a esos juegos de tableros y se cae en una casilla dónde sucede algo que a uno lo hace retroceder unos cuantos casilleros.
Desde el año pasado a esta parte logré avanzar mucho tanto en estudio como en lo que respecta a la vida personal. Después de enfrentar rupturas de diferentes índoles, una autoestima mansillada nuevamente y el ataque de todas las inseguridades, es como que si hubiese recobrado el sentido y el camino de a poco. Pero ahora de nuevo siento que tengo una recaída, que los miedos vuelven a contraatacar y que la negatividad me quiere controlar viendo todo negro, con problemas y sin esperanzas. Quizás la gran diferencia con antes es que ahora soy consciente y que logro despertar del trance, darme cuenta de lo que pasa y frenarme antes de llegar a un punto sin retorno.
El miedo siempre fue mi mayor enemigo, creo que nací con miedo o tal vez gasté todo el coraje en el parto difícil que me tocó para nacer. De algo estoy segura, soy fuerte a pesar del miedo, las inseguridades y las circunstancias. He aguantado cosas que hasta yo misma me admiro de haberlas aguantado.
Este año más allá de los logros acádemicos, hice un gran paso en lo personal al ponerme de novia. Y si bien el escenario no es el ideal, porque es una relación a distancia, se compensa de sobra con la compatibilidad que tengo con mi novia y con la naturalidad con que fluyen las emociones y los sentimientos. Sin embargo desde un tiempo a esta parte, siento como que todo me genera negatividad (y no estoy hablando de mi relación, sino de mi vida en general). El estudio me genera muchas frustraciones que la mayoría de las veces viven en mi mente y que limitan mi potencial para dar mucho más y evolucionar. Mi novia es una persona que no tiene miedo, que no tiene problemas en arriesgar y que siempre persigue lo que quiere. En cierto modo me recuerda a mí misma cuando era más chica solo que en mi caso nunca tuve la suficiente fortaleza para hacer las cosas y todo por causa del miedo.
Cuando creía que en gran parte lo había superado y controlado, regresó y con más intensidad. Siento como si tuviese que pelear con una fuerza invisible que trata de doblegarme y desviarme de mis objetivos como ya lo hizo antaño en el pasado. Por momentos pareciera que todos los grilletes que mis padres me pusieron hubiesen cobrado forma en una especie de yo interior que trata de sabotear mi felicidad. Si hago un repaso mental a situaciones pasadas, el tema del autosabotaje ya está presente en excusas y actitudes negativas que terminaban por dar por tierra con mis sueños y objetivos. No es nada placentero porque es como si no fuera yo la que hablara, es como si esa misma fuerza tomara el control de lo que digo y pienso y me convenciera de darme por vencida.
Varias personas a lo largo de mi vida me han apretado botones diferentes y me han sacudido de diversas maneras. Mi novia no es la excepción, solo que ella a diferencia de los anteriores no lo hace para dañarme sino para hacerme evolucionar. Y es justamente ese piqueteo el que mi instinto y subconsciente perciben como un peligro y automáticamente levantan las barreras para protegerse. Es como en la película Frozen, cuando Anna va en busca de Elsa y cuando la encuentra en su palacio de hielo está radiante, pero ni bien trata de convencerla de regresar, Elsa se asusta y como mecanismo de defensa crea un monstruo de nieve para echarla. El monstruo representa sus miedos en una forma abominable. Yo siento que se monstruo está dentro mío y me obliga a decir cosas que parecen irracionales, me hace sonar como alguien incoherente y falto de madurez. Siento que no soy yo quien habla; que en realidad en mi interior yo quiero exactamente lo opuesto a lo que estoy diciendo. Siento que lo que digo es la manera barata de excusarme para no jugármela porque de repente mi espacio personal se ve invadido por las mejores intenciones de quien me ama y eso me apabulla. Es como si tuviera que procesar muchas emociones juntas que hacen que mi sistema se sature.
Siento que dentro mío hay una batalla por los miedos, lo que soy y lo que quiero ser. No sé quien ganará, solo sé que a veces se torna muy difícil poder seguir adelante.
Desde el año pasado a esta parte logré avanzar mucho tanto en estudio como en lo que respecta a la vida personal. Después de enfrentar rupturas de diferentes índoles, una autoestima mansillada nuevamente y el ataque de todas las inseguridades, es como que si hubiese recobrado el sentido y el camino de a poco. Pero ahora de nuevo siento que tengo una recaída, que los miedos vuelven a contraatacar y que la negatividad me quiere controlar viendo todo negro, con problemas y sin esperanzas. Quizás la gran diferencia con antes es que ahora soy consciente y que logro despertar del trance, darme cuenta de lo que pasa y frenarme antes de llegar a un punto sin retorno.
El miedo siempre fue mi mayor enemigo, creo que nací con miedo o tal vez gasté todo el coraje en el parto difícil que me tocó para nacer. De algo estoy segura, soy fuerte a pesar del miedo, las inseguridades y las circunstancias. He aguantado cosas que hasta yo misma me admiro de haberlas aguantado.
Este año más allá de los logros acádemicos, hice un gran paso en lo personal al ponerme de novia. Y si bien el escenario no es el ideal, porque es una relación a distancia, se compensa de sobra con la compatibilidad que tengo con mi novia y con la naturalidad con que fluyen las emociones y los sentimientos. Sin embargo desde un tiempo a esta parte, siento como que todo me genera negatividad (y no estoy hablando de mi relación, sino de mi vida en general). El estudio me genera muchas frustraciones que la mayoría de las veces viven en mi mente y que limitan mi potencial para dar mucho más y evolucionar. Mi novia es una persona que no tiene miedo, que no tiene problemas en arriesgar y que siempre persigue lo que quiere. En cierto modo me recuerda a mí misma cuando era más chica solo que en mi caso nunca tuve la suficiente fortaleza para hacer las cosas y todo por causa del miedo.
Cuando creía que en gran parte lo había superado y controlado, regresó y con más intensidad. Siento como si tuviese que pelear con una fuerza invisible que trata de doblegarme y desviarme de mis objetivos como ya lo hizo antaño en el pasado. Por momentos pareciera que todos los grilletes que mis padres me pusieron hubiesen cobrado forma en una especie de yo interior que trata de sabotear mi felicidad. Si hago un repaso mental a situaciones pasadas, el tema del autosabotaje ya está presente en excusas y actitudes negativas que terminaban por dar por tierra con mis sueños y objetivos. No es nada placentero porque es como si no fuera yo la que hablara, es como si esa misma fuerza tomara el control de lo que digo y pienso y me convenciera de darme por vencida.
Varias personas a lo largo de mi vida me han apretado botones diferentes y me han sacudido de diversas maneras. Mi novia no es la excepción, solo que ella a diferencia de los anteriores no lo hace para dañarme sino para hacerme evolucionar. Y es justamente ese piqueteo el que mi instinto y subconsciente perciben como un peligro y automáticamente levantan las barreras para protegerse. Es como en la película Frozen, cuando Anna va en busca de Elsa y cuando la encuentra en su palacio de hielo está radiante, pero ni bien trata de convencerla de regresar, Elsa se asusta y como mecanismo de defensa crea un monstruo de nieve para echarla. El monstruo representa sus miedos en una forma abominable. Yo siento que se monstruo está dentro mío y me obliga a decir cosas que parecen irracionales, me hace sonar como alguien incoherente y falto de madurez. Siento que no soy yo quien habla; que en realidad en mi interior yo quiero exactamente lo opuesto a lo que estoy diciendo. Siento que lo que digo es la manera barata de excusarme para no jugármela porque de repente mi espacio personal se ve invadido por las mejores intenciones de quien me ama y eso me apabulla. Es como si tuviera que procesar muchas emociones juntas que hacen que mi sistema se sature.
Siento que dentro mío hay una batalla por los miedos, lo que soy y lo que quiero ser. No sé quien ganará, solo sé que a veces se torna muy difícil poder seguir adelante.
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viernes, octubre 17, 2014
Encrucijada
Hablando hoy con mi novia sobre la carrera que va a comenzar el año próximo, su trabajo, los malavares económicos y como eso afectará nuestra relación a distancia, me quedé en modo introspectivo con respecto a mi propia situación. Desde hace tiempo que hee estado considerando buscar
trabajo pero lo que me tira para atrás es el hecho de que se puede ver en
peligro el cursado del traductorado. Por un lado necesito un trabajo aunque sea
de medio tiempo, necesito dinero. Además no me vendría mal para ganar
experiencia y de paso independizarme del entorno familiar que últimamente no me
está haciendo nada bien. El tema es que
el tiempo y la energía que insume un trabajo pondrían en grave riesgo la
carrera porque también consume mucho tiempo y energía. Lamentablemente es una
carrera que además de las horas de cursado exige prácticamente la misma
cantidad de horas en casa estudiando, haciendo trabajos prácticos y tarea. Este
año las cinco materias me desbordaron por su nivel de exigencia y abandoné tres.
Mi plan es el año que viene cursar cinco materias porque no quiero que la
carrera se me haga eterna, cuanto mucho calculo tres años más de cursado y ya.
Necesito recibirme para poder ejercer la profesión y sé que si me pongo a
trabajar eso no va a suceder en un futuro inmediato.
También soy consciente que no es algo imposible el combo de
estudiar y trabajar y que requiere más bien predisposición y sacrificio; dos
cosas que quizás hace veinte años atrás estaba más dispuesta a hacer pero que
ahora ya perdí las ganas y la estamina. No
sé si estoy dispuesta a sacrificar mi tiempo libre y mis hobbies, además sé que
si lo hago eso implicaría que mis niveles de stress se irían por las nubes y me
voy a colapsar como ya me ha pasado. Los colapos por stress no son nada bonito y después me tengo que tomar un mes o un
año sabático para recuperarme.
Todavía no sé bien qué hacer. En mi situación un trabajo
remoto que se pueda realizar desde casa y con horarios flexibles sería lo
ideal, pero no sé por dónde arrancar. Lo único que sé es que necesito dinero, necesito terminar la carrera y siento que ambas cosas no van de la mano.
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jueves, octubre 02, 2014
El dilema del pelo largo
El sexismo no es privativo de los hombres como la mayoría de las veces se asume, está presente en ambos géneros y a veces las mujeres hacen muestras ilógicas de prejuicios e intolerancia hacia los hombres que dejan chiquitos a más de un machista. Siempre dije que no hay peor machista que una mujer y en muchos casos el hombre machista no lo es por ejemplo de su progenitor paterno sino por directa influencia de la crianza de su madre.
A veces es increíble que hoy por hoy aún persistan prejuicios y estereotipos trillados de la índole de que los hombres deben llevar el cabello corto y las mujeres largo y que viceversa está mal. Aunque parezca mentira todavía hay gente que piensa así: mi madre es una de ellas. Hace un rato mientras cocinaba tuvimos una pequeña discusión al respecto que devino de un comentario de algo que ella había visto en una película. Me cuenta que había pescado al pasar una película en la cual uno de los personajes llevaba el pelo largo trenzado hasta la cintura. Hastá ahí todo normal, el tema es que su comentario no solo estaba teñido de ese tono escandaloso sino también con cierto tinte de asco ante la imagen visual de un varón con pelo largo y no solo eso sino además llevando una trenza. Mi respuesta o más bien pregunta fue "¿Y?" a lo que ella, con un dejo de indignación pasó a explicarme que un hombre no tiene necesidad de llevar el pelo largo y mucho menos trenzado. Le dije que esa postura es tan ridícula como decir que la mujer no puede usar pantalones.
La discusión se prolongó un par de minutos más entre comentarios masticados entre dientes. Uno de ellos fue "con razón el mundo está lleno de hijos de puta". Le pregunto que tenía que ver una cosa con la otra y me sale con que los hombres con pelo largo no son de confianza y seguramente son hijos de puta. La verdad a esas alturas yo no sabía si reírme o llorar y me limité a decirle "Si vas juzgar a una persona por su cabello, desde ya te digo que vamos MUY mal. ¿Así que desconfías de un tipo porque tiene pelo largo pero si se te presenta uno con el pelito bien cortito a lo "macho" como a vos te parece correcto asumís que es un buen tipo? Y capaz que ese es justamente un asesino serial..." La conversación terminó con que conmigo no se puede hablar de nada y que soy intolerante.
Yo puedo entender que haya gente de generaciones más viejas que por ahí se criaron en otra época y que les cuesta asimilar cambios propios de lo que se vive ahora. El problema es que este prejuicio pelotudo por el pelo largo en un varón no tiene nada que ver con las épocas sino con una programación insertada en el cerebro que proviene de una gran ignorancia. Me duele mucho que cuestiones de esta índole salgan de mi propia familia, se digan en mi propia casa y no de cualquiera sino de la persona que me dio el ser. Por ahí ahora logro entender un poco mejor gran parte de los mambos que me aquejaron durante la mayor parte de mi vida. Cuando uno se sale de la matrix ve las cosas con otros ojos, empieza a comprender porque tuvo que pelearla tanto para conseguir cosas que se suponen son normales. También cosas así me sirven para entender porque cuando pido comprension y tolorancia con respecto a mi bisexualidad o el hecho de que esté en pareja con una mujer me choco contra una pared. No puedo pretender que comprendan mi sexualidad si en su conjunto de valores ven con horror que un hombre lleve el pelo hasta la cintura.
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domingo, agosto 31, 2014
Una lista de libros interesante.
Que el título no engañe, los libros se pueden leer a cualquier edad. Lo que sí admito que por ahí ciertos libros pueden cambiarte la vida si los lees desde muy temprano.
Books you need to read in your 20s
Books you need to read in your 20s
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